Regreso a clases: no solo preguntes “¿cómo te fue?”, también pregunta cómo se sintió

SSD

Este lunes no solo vuelven las mochilas, los uniformes y las carreras de cada mañana. Para miles de niñas y niños también comienza una nueva etapa: reencontrarse con sus compañeros, conocer maestros, adaptarse a nuevos horarios y, en algunos casos, enfrentar nervios que quizá no sepan cómo explicar.

 

Por eso, entre revisar tareas, preparar el lunch y recordarles que no olviden la botella de agua, hay algo que también merece espacio: preguntarles cómo están.

 

Y no necesariamente con el clásico “¿cómo te fue?”, porque muchas veces la respuesta automática será un “bien” y ahí terminará la conversación.

 

Una buena opción es hacer preguntas más específicas y dejar que ellos marquen el rumbo. ¿Qué fue lo que más te gustó de hoy? ¿Hubo algo que te pusiera nervioso? ¿Con quién jugaste? ¿Qué fue lo más divertido? ¿Pasó algo que no te gustara?

 

La idea no es convertir la hora de la comida en un interrogatorio, sino abrir una puerta para que sepan que pueden contar lo que les pasa sin miedo a recibir inmediatamente un regaño, una comparación o un “no es para tanto”.

 

La propia Secretaría de Educación Pública contempla la importancia de generar espacios de escucha y bienestar emocional dentro de la comunidad escolar, mientras que las autoridades de salud recomiendan que madres y padres estén atentos a cambios en el comportamiento de sus hijos.

 

Cinco minutos pueden hacer la diferencia

 

No necesitas organizar una actividad especial para acompañarlos. A veces basta con apagar un rato el celular, sentarte a su lado y escuchar.

 

También puedes convertirlo en un pequeño ritual diario: durante la cena, camino a casa o antes de dormir, preguntarles una cosa buena, una cosa difícil y algo que les gustaría que pasara al día siguiente.

 

Y algo importante: no todo tiene que convertirse en una solución inmediata.

 

Si tu hijo cuenta que tuvo un problema, quizá primero necesita sentirse escuchado antes de recibir consejos. Escuchar también es una forma de cuidar.

 

El regreso a clases trae pendientes, gastos y horarios que ajustar, pero entre todo eso vale la pena no perder de vista lo esencial: detrás de cada mochila hay un niño que también está aprendiendo a manejar sus emociones, sus relaciones y los cambios.

 

Esta vez, además de preguntar si hizo la tarea, pregúntale cómo se siente.

 

Porque quizá esa sea la conversación que más recuerde de su primer día.

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