Cinco días de escuela, cinco loncheras y, si no hay planeación, el mismo sándwich hasta que alguien en casa ya no quiera volver a verlo.
El lunch escolar no tiene por qué convertirse en una producción de tres horas ni tampoco en una pelea diaria para lograr que los niños coman algo saludable. La clave está en combinar alimentos sencillos y variar las opciones durante la semana.
La Secretaría de Agricultura publicó recientemente recomendaciones para preparar lonches saludables y destaca la importancia de incluir alimentos de distintos grupos para aportar energía y nutrientes durante la jornada escolar.
Cinco ideas para salir del apuro
Lunes: rollitos de tortilla
Tortilla de harina o maíz con queso, pollo o pavo y aguacate. Acompaña con pepino, jícama o alguna fruta que le guste.
Martes: mini molletes
Medio bolillo con frijoles y queso, preparado al horno o comal. Agrega fruta picada y agua natural.
Miércoles: pasta fría
Un poco de pasta con pollo, zanahoria, elote y verduras que tus hijos sí coman. Puede prepararse desde la noche anterior.
Jueves: sándwich diferente
Pan integral con atún o pollo, aguacate y verduras. Para acompañar: manzana, mandarina, fresas o la fruta de temporada que tengan en casa.
Viernes: tacos pequeños
Tortilla con frijoles, queso y alguna proteína. Puedes sumar pepino, zanahoria o fruta para completar.
Y si tu hijo es de los que regresa con medio lunch intacto, tampoco significa que todo salió mal. Una buena estrategia es involucrarlo: preguntarle qué frutas sí se come, qué verduras tolera, qué combinación le gusta y qué definitivamente no quiere encontrar en la lonchera.
También ayuda preparar algunos ingredientes desde la noche anterior. Lavar y cortar fruta, dejar lista una proteína o separar porciones puede ahorrar varios minutos en esas mañanas en las que parece que el reloj corre más rápido.
La regla de oro: que sea práctico
Un lunch saludable también debe ser realista para la familia. No necesitas comprar productos especiales ni preparar recetas complicadas todos los días.
La mejor lonchera es aquella que puedes preparar de manera constante, que tu hijo disfruta y que aporta alimentos variados.
Y sí, de vez en cuando puede aparecer ese antojo que tanto le gusta. La idea no es que la lonchera sea perfecta, sino que la alimentación de toda la semana tenga variedad y equilibrio.
Porque sobrevivir al regreso a clases también implica responder, cinco veces por semana, la pregunta universal de las mamás: “¿y ahora qué le pongo de lunch?”









