Después de semanas de dormir más tarde, desayunar a cualquier hora y dejar la mochila para “mañana”, el regreso a clases puede sentirse como un pequeño choque de realidad.
Y no solo para los niños.
Para muchas familias, el primer día comienza con la misma escena: alguien no encuentra un calcetín, otro olvidó dónde dejó la mochila, el lunch sigue sin prepararse y el reloj ya está avisando que deberían haber salido hace diez minutos.
La buena noticia es que la rutina puede recuperarse sin convertir la casa en un cuartel.
El primer paso es volver a ordenar los horarios. La hora de dormir y de despertar tiene un papel importante para que niñas y niños puedan adaptarse nuevamente a la jornada escolar, por lo que conviene establecer horarios consistentes en lugar de intentar resolver todo de golpe.
Pero hay otro truco que puede hacer una diferencia enorme: preparar la mañana desde la noche anterior.
Uniforme listo. Mochila revisada. Zapatos localizados. Botella de agua preparada. Lunch adelantado, aunque sea parcialmente.
Son detalles pequeños que pueden quitarle varios pendientes a la mañana.
También ayuda limitar las pantallas antes de dormir y crear una rutina tranquila que indique que el día está terminando. No tiene que ser complicada: baño, pijama, preparar mochila, leer un rato y a dormir.
Y después de la escuela…
La rutina no debería convertirse únicamente en tareas, tareas y tareas.
Después de varias horas en el salón, los niños también necesitan tiempo para comer, descansar, jugar y desconectarse un rato.
Una estructura sencilla puede ser: llegar, comer, descansar un poco, hacer tareas y después tener tiempo libre.
La idea es que el regreso a clases no se sienta como perder de golpe toda la libertad de las vacaciones.
Además, si los primeros días hay cansancio, irritabilidad o alguna dificultad para adaptarse, no significa necesariamente que algo esté mal. Los cambios de horario y de dinámica requieren un periodo de ajuste.
Este lunes regresarán a las aulas alrededor de 500 mil estudiantes de educación básica en Sonora.
Así que sí: probablemente habrá prisas, mochilas olvidadas y alguna mañana complicada.
Pero una rutina sencilla y constante puede hacer que poco a poco la casa vuelva a encontrar su ritmo.
Y si quieres un consejo para empezar: no intentes organizar todo el ciclo escolar esta noche. Organiza mañana.









