La investigadora recibió la Medalla Alberto Ruz Lhuillier por casi cinco décadas de trabajo dedicado al estudio del pasado prehispánico del noroeste de México.
La historia antigua de Sonora tiene nombres que han sido fundamentales para entenderla, y uno de ellos es el de la arqueóloga María Elisa Villalpando Canchola, quien acaba de recibir uno de los reconocimientos más importantes que otorga el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Villalpando fue distinguida con la Medalla Alberto Ruz Lhuillier por una trayectoria de 47 años dedicada a la investigación de las sociedades prehispánicas del noroeste de México, con especial atención en Sonora y en la tradición Trincheras.
Su trabajo ha permitido ampliar el conocimiento sobre las comunidades que habitaron esta región mucho antes de la llegada de los españoles y darle mayor relevancia al patrimonio arqueológico del noroeste del país.
Uno de los grandes referentes de su trayectoria es precisamente el estudio de la tradición Trincheras, vinculada con sitios arqueológicos de Sonora que hoy forman parte del patrimonio que puede ser conocido y visitado por las nuevas generaciones.
El reconocimiento llega después de décadas de investigación, pero también pone nuevamente los reflectores sobre la importancia de estudiar y conservar el pasado sonorense.
Porque cuando se habla de arqueología, no se trata solamente de encontrar piezas antiguas. Cada vestigio permite reconstruir fragmentos de una historia que, de otra manera, podría perderse.
La distinción a Villalpando también representa un reconocimiento al trabajo científico que durante años se ha realizado desde Sonora para explicar la vida de quienes habitaron esta región antes de la historia que conocemos en los libros.
Su trayectoria demuestra que el patrimonio sonorense no solamente está en sus paisajes y tradiciones actuales: también se encuentra bajo tierra, en los sitios arqueológicos y en las investigaciones que permiten entender quiénes estuvieron aquí antes que nosotros.









