El 3% para mujeres en los partidos: ¿inversión o gasto?

Por Silvana Saavedra Duarte

Especialista llama a los partidos políticos a convertir el recurso destinado a la participación de las mujeres en una verdadera inversión para fortalecer sus liderazgos y la democracia.

 

Los partidos políticos tienen la obligación de destinar el 3% de su financiamiento público ordinario a la capacitación, promoción y desarrollo del liderazgo político de las mujeres. Sin embargo, más allá de comprobar en qué se gasta ese dinero, el reto está en saber si realmente está generando mejores perfiles y mayores oportunidades de participación.

 

Durante la sección de Derechos Humanos, la especialista Janet Arrizon cuestionó que este recurso siga siendo visto como un gasto, cuando se trata de dinero público que debería traducirse en una democracia más sólida y en mujeres mejor preparadas para ocupar espacios de decisión.

 

A nivel nacional, este año se contemplan alrededor de 236 millones de pesos para este propósito, mientras que en Sonora se estima una bolsa cercana a los 5 millones de pesos, distribuida entre los partidos políticos de acuerdo con las reglas de financiamiento.

 

La especialista explicó que el recurso debe utilizarse en actividades como capacitación, formación política y fortalecimiento de competencias, y no simplemente en eventos que consuman presupuesto sin demostrar resultados.

 

“Necesitamos potencializar el liderazgo de las mujeres”, señaló, al considerar que todavía resulta preocupante escuchar que no existen mujeres preparadas para ocupar cargos políticos, cuando precisamente uno de los objetivos de este financiamiento es contribuir a su formación.

 

Para Janet, no basta con organizar cursos o jornadas de capacitación; también es necesario preguntarse qué impacto tienen. Un evento puede cumplir con la comprobación administrativa del gasto, pero eso no necesariamente significa que las participantes hayan adquirido nuevas herramientas para desenvolverse en la política.

 

El problema, dijo, es que las auditorías pueden verificar que el dinero haya sido utilizado y comprobado, pero no necesariamente miden cuánto contribuyó esa capacitación a fortalecer las capacidades de las mujeres.

 

Por ello, consideró que las propias militantes también deben exigir que este recurso se utilice de manera efectiva, especialmente en un escenario donde las mujeres tienen cada vez mayor presencia en los partidos y en los cargos de elección popular.

 

La especialista puso sobre la mesa que la participación femenina no debería limitarse a ocupar espacios, sino que debe acompañarse de herramientas para tomar decisiones, construir agendas, comunicar propuestas y competir en igualdad de condiciones.

 

También llamó a mirar más allá de las principales ciudades y fortalecer los liderazgos femeninos en los 72 municipios de Sonora, donde todavía existen importantes retos para alcanzar una participación equilibrada.

 

La discusión, concluyó, no debería centrarse únicamente en cuánto dinero reciben los partidos para este propósito, sino en qué resultados están entregando a cambio. Si los recursos provienen de los impuestos de la ciudadanía y están destinados a fortalecer la democracia, el objetivo tendría que ser claro: formar mejores perfiles y abrir más espacios de participación para las mujeres.

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