México ganó. Era el duelo más complicado porque, entre todos los rivales de grupo, Corea del Sur es el más cercano al del conjunto azteca. 40 años después de que el equipo asiático debutara en México 1986, dejó de ser una escuadra rápida con poca experiencia en la alta competencia para volverse una selección con jugadores en las principales ligas europeas.
Si México lograba vencerlos, aseguraba clasificar a segunda ronda. Y lo hizo, en un duelo igualado en donde los coreanos llegaron a ser mejores, México aprovechó un error del arquero Kim y una salvada de último minuto de Rangel para conservar el 1-0. Se consiguió el objetivo, con todo y que México no mostró un desempeño sobresaliente, pero técnicos como Javier Aguirre buscan eficiencia antes que espectáculo.
El viernes por la mañana siguió el análisis, pero eso no alcanzó a eclipsar el otro encuentro que se había celebrado durante el jueves: El de la presidenta Claudia Sheinbaum y la periodista Reyna Haydee Ramírez.
Reyna Haydee es ya muy conocida por su estilo emocional y cándido para cuestionar primero a López Obrador y luego a Sheinbaum con preguntas incómodas. Debido a su manera de preguntar, Sheinbaum había decidido que los reporteros solo tendrían derecho a tres preguntas, medida que la periodista ignoró en esta ocasión.
Reyna comenzó la partida con el reclamo de que a ciertos periodistas y medios se les da la palabra sin falta cada semana, incluyendo a aquellos identificados con su alineación al gobierno. La presidenta esquivó la maniobra diciendo que todo era equitativo y democrático, y que si Reyna no había participado era porque había dejado de asistir. La periodista contrataco diciendo que dejó de asistir un mes después de pasar cuatro semanas sin tener uso de la palabra.
En la siguiente jugada, Reyna citó el reportaje de Marcela Turati y Thelma García sobre las condiciones de explotación de los habitantes de la Sierra Tarahumara a manos del narco. Refirió condiciones de reclutamientos forzados y hasta esclavitud.
La presidenta respondió que se atiende a las comunidades por medio de los programas sociales, la construcción de caminos y la presencia de fuerzas de seguridad, pero Reyna insistió sobre la cifra de personas de la Tarahumara que habían sido rescatadas, por lo que la mandataria se limitó a decir que hay 11 mil jóvenes vinculados con el narco que han ingresado a programas como Reconecta con la Paz o Jóvenes Unen al Barrio.
Reyna volvió a machacar pidiendo más información sobre operativos de búsqueda y sus resultados “pregúntale a Rosa Icela o a Mariano. Ayer lo vimos, a ver si lo tienes ahí” dijo dirigiéndose a su asistente. Después especificó que hay 1200 personas que ya habían sido localizadas gracias a la alerta de búsqueda desde 2025, a lo que Reyna remató “Son poquitas ¿No?, presidenta, hay 133 mil desaparecidos”.
Sheinbaum no acusó recibo y prosiguió a explicar el programa de Caminos Artesanales para comunicar a las comunidades más inaccesibles en diferentes puntos del país, pero cuando Reyna quiso abundar sobre las investigaciones sobre las desapariciones en México, Sheinbaum levantó la bandera de fuera de lugar “Ya van más de tres preguntas Reyna”.
Parecía que era el final del encuentro, pero Reyna insistió en qué todas las preguntas eran sobre el mismo tema y pidió más información sobre cómo se median las desapareciones y homicidios en México, a lo que la presidenta repuso que las cifras de desapariciones se actualizaban mes con mes y los homicidios de forma diaria.
Con esta información, Reyna volvió a triangular para preguntar si había progresos en la investigación anunciada por la Secretaria de Gobernación sobre los financiamientos a madres buscadores de desaparecidos que se habían manifestado en Ciudad de México en la víspera de la Copa del Mundo. Sheinbaum contestó que la Secretaría de Gobernación informaría sobre el caso y fue entonces que llegó la captura al paso:
“¿Hizo una investigación también de los que han venido, para ver quién financia a los que han venido acarreados al Zócalo, a sus eventos? ¿No hubo investigación?”.
La contrariedad de la presidenta fue evidente antes de replicar: “No te voy a contestar eso porque, primero, nosotros no somos iguales a los de antes(…) Sí, nosotros invitamos. Y no voy a contestar a esa pregunta, porque es una provocación y yo no caigo en provocaciones”.
Reyna apretó, preguntó sobre la falta de resultados y atención a las familias, “atendemos a todas y a todos”, sobre la falta de acceso a la información de los abogados de los hermanos Farías Laguna sobre su proceso judicial por huachicol fiscal “bueno, eso es lo que tú dices, pero tienen acceso”, “ya son tres preguntas, Reyna”; sobre las posibles investigaciones contra gobernadores involucrados con el crimen organizado “cuando haya pruebas, Reyna”.
Y llegó el cierre del partido, Reyna preguntó sobre la controvertida fiesta organizada por la FIFA en el Castillo de Chapultepec: “Ah, qué bueno que lo preguntas. Sí lo quiero aclarar. La FIFA rentó(…) Creo que pagó más de un millón de pesos. Ya que la Secretaría de Cultura nos informe.”
La presidenta explico que al evento, señalado por las numerosas fotografías de políticos y empresarios en la cena de gala, ella asistió brevemente para dar un discurso de bienvenida y luego retirarse.
Reyna quiso seguir preguntando, pero el tiempo añadido se había agotado.
Esa noche, México estuvo pendiente del partido contra Corea. La propia presidenta publicó un vídeo de ella celebrando el gol de Luis Romo.
Una televisión sencilla, conectada a una laptop, mientras ella, enfundada en una casaca de la Selección, estaba sentada al lado de su esposo siguiendo el vídeo. Romo conectó el rebote después de que el arquero Kim chocara con uno de sus defensas y dejará escapar el balón. La presidenta alzó los brazos, se levantó y abrazo a su esposo. No había nadie más, ningún otro grito o aplauso. Fue una celebración discreta frente a los miles de mexicanos en el estadio o en los FanFest, como el del Zócalo. La presidenta lucía feliz, pero entre el eco de los muros había pocos con quienes festejar.








