El autismo no debe ser entendido como una enfermedad ni como una condición que deba “curarse”, sino desde una perspectiva de neurodiversidad que permita reconocer las diferencias y necesidades particulares de cada persona, señaló la especialista en educación Mireya Franco.
Durante una entrevista, Franco explicó que el autismo es una condición del neurodesarrollo en la que intervienen distintos factores, principalmente genéticos y ambientales relacionados con la etapa prenatal.
Aclaró que el diagnóstico no puede realizarlo cualquier persona ni mediante estudios como análisis de sangre, sino a través de evaluaciones especializadas, pruebas estandarizadas y observación de conductas. Por ello, recomendó que la valoración se realice desde edades tempranas, ya que una detección oportuna permite establecer estrategias que favorezcan el desarrollo y la autonomía.
La especialista también explicó que el incremento en los diagnósticos no necesariamente significa que antes no existieran personas dentro del espectro, sino que actualmente existe mayor conocimiento, identificación y registro de los casos.
En cuanto a la atención, destacó que no existe una sola terapia que funcione para todas las personas, pues las intervenciones deben adaptarse a las necesidades de cada niño. Entre ellas mencionó el análisis conductual aplicado (ABA), terapias de lenguaje, terapia ocupacional, el modelo Denver, entrenamiento en habilidades sociales y apoyo psicológico.
Subrayó que algunas personas también pueden presentar ansiedad, problemas de sueño o conductas de autolesión, situaciones que pueden requerir atención médica y, en determinados casos, tratamiento farmacológico bajo supervisión profesional.
Franco señaló que la participación de la familia es fundamental, pero también representa un reto para el sistema educativo, donde todavía existen carencias en infraestructura, personal especializado y capacitación docente.
Explicó que en México existen mecanismos como las Unidades de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER), que brindan acompañamiento a estudiantes y docentes; sin embargo, consideró que aún existen importantes desafíos para lograr una inclusión educativa efectiva.
Más allá de incorporar a los estudiantes a las aulas, dijo, el reto consiste en generar las condiciones, herramientas y apoyos necesarios para que puedan aprender, comunicarse, desarrollar habilidades y alcanzar una mayor independencia.









