México acumula alrededor de una década sin recuperar los niveles de desempeño educativo alcanzados en 2015, particularmente en las competencias básicas de matemáticas, lectura y ciencias, de acuerdo con el análisis del investigador en Educación y Ciencias Sociales, Guillermo López Franco.
Al revisar los resultados de la prueba PISA, el especialista señaló que uno de los datos que más preocupa es la caída registrada en matemáticas, mientras que el avance de cuatro puntos en ciencias representa una diferencia mínima frente a los parámetros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
López Franco destacó que, más allá de los puntajes, México no ha conseguido incrementar desde 2015 el porcentaje de estudiantes que alcanza el nivel mínimo de competencia en las áreas evaluadas.
El investigador consideró especialmente relevante que, pese a los resultados, los estudiantes mexicanos manifiestan interés por aprender y mantienen confianza en sus maestros, lo que evidencia una brecha entre esa disposición y las competencias que finalmente adquieren.
A su juicio, una de las principales dificultades se encuentra en la falta de continuidad de las políticas educativas. Explicó que durante años se han sucedido reformas, modificaciones y adecuaciones a los planes de estudio, sin consolidar una ruta educativa de largo plazo.
“Nunca se ha tenido muy claro cuál es el proyecto educativo de este país”, sostuvo.
El impacto de la pandemia de COVID-19 también forma parte del escenario, particularmente por la interrupción de las clases presenciales y la pérdida de aprendizajes. Sin embargo, López Franco cuestionó qué se hizo posteriormente para atender a las generaciones que enfrentaron ese periodo y recuperar los conocimientos que quedaron rezagados.
Otro de los problemas, explicó, es que actualmente México no cuenta con una evaluación nacional que permita medir de manera uniforme el avance educativo y comparar los resultados entre entidades.
Aunque existe un modelo de evaluación formativa, señaló que no hay actualmente un instrumento nacional comparable con las evaluaciones que anteriormente permitían obtener una fotografía más amplia del desempeño de los estudiantes.
La inteligencia artificial no es la causa del rezago
Frente al avance de herramientas como la inteligencia artificial, el investigador advirtió que sería un error atribuir los resultados de PISA únicamente al uso de dispositivos tecnológicos.
El rezago educativo, explicó, es previo a la expansión de estas herramientas y se ha mantenido de manera consistente durante años. Por ello, aunque la tecnología puede influir en los procesos de aprendizaje, no explica por sí sola el desempeño obtenido.
El verdadero reto, sostuvo, es garantizar que los estudiantes desarrollen las competencias fundamentales que necesitarán para desenvolverse en un entorno donde la inteligencia artificial transformará cada vez más el mercado laboral.
“Si no dominas lo básico, ¿cómo puedes adaptarte a un entorno tan cambiante?”, cuestionó.
Por ello, consideró que fortalecer las habilidades básicas no pierde relevancia ante la inteligencia artificial; por el contrario, será indispensable para que las nuevas generaciones puedan analizar información, resolver problemas, innovar y generar conocimiento en un escenario laboral cada vez más tecnológico.









