Ver a Hermosillo proyectado en la esfera de Las Vegas provocó algo más que sorpresa entre quienes presenciaron los recientes espectáculos de Carín León: despertó orgullo por la tierra que el cantante lleva consigo y mostró el impacto que puede tener una experiencia cuando logra conectar emocionalmente con el público.
Para Bolo Hernández, de Estudihambre, ese fenómeno es también un ejemplo de lo que actualmente buscan los consumidores y de una de las grandes lecciones que los negocios deberían aprender: ya no basta con ofrecer un buen producto, hay que generar una experiencia.
Durante una conversación con Soledad Durazo para Radio Fórmula, Hernández destacó la manera en que Carín León ha mantenido presente a Hermosillo y a Sonora en sus proyectos, algo que, dijo, genera un fuerte sentido de pertenencia entre quienes observan cómo elementos de la ciudad llegan a escenarios internacionales.
La experiencia de ver representada a la capital sonorense en un espacio como la esfera de Las Vegas provocó que muchas personas compartieran imágenes y mensajes de orgullo en redes sociales. Para Hernández, ahí está precisamente una de las claves de lo que hoy mueve al público: aquello que logra despertar una emoción termina teniendo un alcance mucho mayor.
Y esa misma lógica se está trasladando a los negocios.
En especial en la gastronomía, los consumidores ya no solamente buscan que un platillo sea bueno. También quieren saber qué ambiente encontrarán, cómo serán atendidos, qué podrán vivir en el lugar y, cada vez más, qué experiencia podrán compartir en redes sociales.
“Las nuevas generaciones buscan la experiencia”, explicó Hernández al hablar sobre las tendencias actuales de consumo.
Las redes sociales han acelerado este cambio. Un establecimiento puede tener un producto excelente, pero si no logra diferenciarse o generar una experiencia que conecte con sus clientes, puede perder terreno frente a otros negocios que sí están entendiendo las nuevas formas de consumir.
Para los emprendedores, esto implica estar atentos a las tendencias y adaptar constantemente sus negocios. En el caso de los restaurantes, además, existe una presión adicional por el incremento de los costos, particularmente de las rentas comerciales, que Hernández consideró excesivamente elevadas en Hermosillo.
Ante este escenario, incluso recomendó analizar modelos con menores costos de operación. Como ejemplo, mencionó las dark kitchens para quienes buscan comenzar un negocio de comida con un capital limitado, ya que permiten trabajar principalmente mediante plataformas digitales sin asumir todos los gastos de un restaurante tradicional.
Pero, más allá del modelo, consideró que un negocio requiere estar en constante evolución: analizar qué quiere el consumidor, revisar las tendencias, modificar productos y entender qué es aquello que hace que una persona elija regresar.
El fenómeno también puede observarse en otros ámbitos. Hernández señaló que incluso la política enfrenta el reto de dejar de comunicarse únicamente como si se tratara de publicidad y comenzar a generar experiencias que realmente conecten con las personas.
En ese sentido, el caso de Carín León representa algo más que el éxito de un artista sonorense. Para Hernández, también demuestra el valor de convertir la identidad y las raíces en una experiencia capaz de viajar, emocionar y generar conversación.
Y esa podría ser una de las claves para los negocios locales: no competir solamente por lo que venden, sino por lo que hacen sentir.
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