Las compras en plataformas como Shein, Temu y otras aplicaciones asiáticas podrían dejar de ser tan atractivas para los consumidores mexicanos ante la aplicación de nuevos aranceles a mercancías provenientes de países fuera del T-MEC.
Durante una conversación sobre educación digital y hábitos de consumo, la especialista Laura Coronado explicó que este cambio no solamente impacta a quienes compran ropa, accesorios o artículos por internet, sino también a pequeños comerciantes y mujeres emprendedoras que utilizan estas plataformas para abastecer sus negocios.
Uno de los principales cambios está relacionado con los paquetes de bajo valor que anteriormente podían ingresar al país con mayores facilidades. Ahora, los servicios de paquetería están aplicando el arancel correspondiente, que puede alcanzar alrededor del 33.5 por ciento, lo que modifica considerablemente el precio final de algunos productos.
El problema para el consumidor es que la oferta inicial puede seguir pareciendo atractiva. Un artículo aparece con un precio muy bajo, pero al llegar al carrito y avanzar hacia el pago aparecen impuestos, envío y otros cargos que elevan el costo final.
Coronado recomendó no dejarse llevar por el precio que aparece en el escaparate digital y revisar siempre cuánto se terminará pagando antes de confirmar una compra.
Pero detrás de este fenómeno existe otro elemento: el consumo por impulso que han fortalecido las redes sociales. Los algoritmos detectan aquello que llama nuestra atención y comienzan a mostrar productos similares, tendencias y promociones hasta convertir un artículo que originalmente no necesitábamos en algo que sentimos que debemos tener.
Por ello, una de sus recomendaciones es sencilla, aunque difícil de aplicar: dejar los productos en el carrito durante 24 o 48 horas antes de comprarlos. Ese tiempo permite preguntarse si realmente se necesita el artículo, si será utilizado y si el precio continúa siendo conveniente después de impuestos y cargos adicionales.
El cambio también representa un reto para quienes compran mercancía en el extranjero para posteriormente revenderla. Mujeres emprendedoras y pequeños comerciantes que dependen de productos provenientes de China, Taiwán y otros mercados asiáticos tendrán que considerar los nuevos costos de importación y las obligaciones fiscales que pueden surgir cuando existe una actividad comercial.
Más allá de Shein o Temu, el fenómeno deja una lección sobre educación financiera y digital: en un entorno donde las redes sociales convierten las tendencias en compras prácticamente instantáneas, conocer el precio real de lo que adquirimos y distinguir entre una necesidad y un impulso se vuelve cada vez más importante.
Porque quizá el verdadero cambio no sea solamente que las compras dejaron de ser tan baratas, sino que ya no basta con preguntarnos cuánto cuesta algo: también hay que preguntarnos cuánto estamos dispuestos a gastar y si realmente lo necesitamos.









