Del 68 a 2026: Ángel Verdugo recuerda una generación que desafió al poder

Por Silvana Saavedra Duarte

A casi seis décadas del movimiento estudiantil de 1968, Ángel Verdugo vuelve la mirada hacia aquella época para comparar el país por el que protestaba su generación con el México que existe en 2026.

Participante del movimiento estudiantil, Verdugo sostuvo que las diferencias entre ambos momentos son profundas, aunque también identificó problemas que, desde su perspectiva, siguen sin resolverse.

En entrevista con Soledad Durazo, recordó que el México de finales de los años sesenta tenía alrededor de 50 millones de habitantes, mientras que actualmente la población supera los 126 millones de acuerdo con el Censo 2020 del Inegi.

Uno de los cambios que más llamó su atención está relacionado con las expectativas de los jóvenes que llegaban a la universidad. De acuerdo con su experiencia, en aquella época concluir una carrera ofrecía mayores posibilidades de incorporarse de inmediato a un empleo, mientras que actualmente un título universitario no garantiza por sí mismo esa incorporación al mercado laboral.

También habló de la transformación del sistema político. Para Verdugo, la diferencia entre el México de 1968 y el actual puede observarse en la posibilidad de expresar críticas hacia las autoridades, algo que contrasta con el contexto represivo que vivieron los participantes del movimiento.

El movimiento estudiantil de 1968 surgió en un contexto de represión policiaca y planteó demandas como la libertad de presos políticos, la desaparición del cuerpo de granaderos, la derogación del delito de disolución social y el deslinde de responsabilidades por los hechos represivos ocurridos durante el conflicto.

Verdugo recordó que en aquella época incluso actividades que hoy pueden parecer menores, como pintar una consigna política en una pared, podían representar un riesgo para quienes las realizaban.

“En términos de represión política aquello era verdaderamente represión”, señaló al recordar el ambiente que rodeó al movimiento.

De la represión a la apertura política

El ex participante del 68 también se refirió a los años posteriores al movimiento y a la violencia política de las décadas siguientes. Señaló que, tras aquella etapa, surgieron grupos armados a los que el Estado respondió mediante operaciones represivas.

Posteriormente, ubicó en 1988 otro momento relevante en la transformación política del país, al considerar que a partir de entonces comenzó un proceso que puede entenderse como un intento por construir una democracia.

El INEHRM también ubica al movimiento de 1968 como un punto de partida importante en la democratización de México y en la ampliación de las libertades políticas.

Sin embargo, Verdugo cuestionó que la democracia sea percibida de la misma manera por todos los sectores de la población.

Desde su perspectiva, mientras el debate político suele concentrarse en la defensa de las instituciones democráticas, para muchas familias las preocupaciones inmediatas están relacionadas con la seguridad, el empleo, la corrupción y la posibilidad de transitar por las carreteras sin temor.

“En términos políticos se puede decir que hoy puedes criticar libremente a quien quieras”, afirmó.

Las preocupaciones de una generación a otra

La comparación entre ambos momentos también llevó la conversación hacia los jóvenes.

Verdugo recordó que en 1968 las familias tenían una fuerte influencia sobre los estudiantes que participaban en las movilizaciones. Contó que algunos padres incluso acudían por sus hijos o los enviaban fuera de la Ciudad de México ante el temor de que continuaran involucrados en las protestas.

Hoy, consideró, las dinámicas familiares y sociales son distintas, mientras que los jóvenes enfrentan problemas relacionados con el acceso al empleo y las oportunidades económicas.

En este punto, el entrevistado vinculó la falta de oportunidades con otros fenómenos sociales y con el riesgo de que algunos jóvenes encuentren alternativas dentro de actividades delictivas.

Su lectura también alcanzó al ámbito económico. Verdugo señaló al llamado “error de diciembre” de 1994 como un momento que, a su juicio, frenó el proceso de transformación económica que se venía desarrollando en México.

Sobre la situación actual, expresó una crítica severa hacia las instituciones y hacia los gobiernos de los últimos años, particularmente respecto a la corrupción y a la preparación de quienes ocupan cargos públicos. Estas apreciaciones corresponden a su valoración personal sobre la situación política del país.

Más allá de las diferencias entre sus diagnósticos, el recuerdo de Verdugo coloca nuevamente sobre la mesa una pregunta que permanece vigente desde 1968: qué tanto de las demandas de aquella generación se convirtió en libertades y cambios permanentes y qué problemas siguen formando parte de la vida cotidiana de los mexicanos.

Aquel movimiento, que terminó con la represión del 2 de octubre en Tlatelolco, es reconocido por el INEHRM como un parteaguas de la historia política mexicana y como un antecedente fundamental del proceso de democratización del país.

Casi seis décadas después, para quienes participaron en él como Verdugo, comparar aquel México con el actual no solo significa hablar del pasado: también implica preguntarse qué ocurrió con las expectativas de aquella generación y cuáles son ahora los desafíos que enfrentan quienes tienen la edad que ellos tenían en 1968.

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