Hablar de cáncer de mama no debería limitarse al mes de octubre. Sin embargo, Octubre Rosa sirve como recordatorio para conocer nuestro cuerpo, identificar cambios y revisar cuándo corresponde acudir a una valoración médica.
La detección oportuna puede permitir identificar la enfermedad en etapas tempranas, incluso antes de que aparezcan síntomas. Por eso, más allá de los mensajes de concientización, hay algunos puntos que toda mujer debería tener presentes.
1. Conocer tus mamas también es una forma de prevención
La autoexploración permite familiarizarse con la apariencia y textura habitual de las mamas para reconocer cambios nuevos.
No se trata solamente de buscar una “bolita”. También pueden presentarse hundimientos, cambios en la piel, modificaciones en el tamaño o forma de la mama, alteraciones en el pezón o secreciones que no sean leche materna.
Si aparece alguna alteración que antes no estaba, lo recomendable es acudir a una unidad de salud para que sea valorada.
2. La mastografía puede encontrar cambios que todavía no se sienten
Una de las ventajas de la mastografía es que puede detectar algunas alteraciones en el tejido mamario antes de que sean palpables durante una revisión.
En México, el esquema de detección contempla la mastografía de tamizaje principalmente para mujeres de 40 a 69 años, aunque la indicación puede variar de acuerdo con los antecedentes y factores de riesgo de cada persona.
Por eso, llegar a los 40 años es una buena oportunidad para hablar con el personal de salud sobre el calendario de estudios que corresponde.
3. Una mastografía anormal no significa automáticamente cáncer
Recibir un resultado que requiere estudios adicionales puede generar preocupación, pero una mastografía anormal no equivale por sí sola a un diagnóstico de cáncer.
Cuando aparece una imagen sospechosa, el personal médico puede solicitar otros estudios para determinar de qué se trata. Dependiendo del caso, pueden utilizarse una nueva mastografía, ultrasonido u otros procedimientos diagnósticos.
La clave está en no abandonar el seguimiento cuando un estudio requiere una valoración adicional.
4. Los antecedentes familiares sí deben comentarse con el médico
Tener familiares con cáncer de mama puede ser un factor que influya en el nivel de riesgo. Por eso, durante una consulta es importante informar si la madre, hermanas, hijas u otros familiares han tenido este tipo de cáncer, especialmente cuando el diagnóstico ocurrió a una edad temprana.
La historia familiar es uno de los elementos que el personal médico toma en cuenta para determinar si una mujer necesita un esquema de vigilancia diferente al de la población general.
5. No hay que esperar a tener síntomas para cuidar la salud mamaria
La detección oportuna combina diferentes acciones: conocer el propio cuerpo, acudir a revisiones clínicas y realizar los estudios de imagen cuando correspondan.
La Secretaría de Salud señala que la exploración clínica de las mamas debe realizarse por personal capacitado, y el Instituto Nacional de Cancerología también recomienda consultar ante cambios como una nueva masa, alteraciones en la piel, secreción del pezón o dolor persistente.
¿Y qué puedes hacer este octubre?
Más que quedarse con el color rosa como símbolo, Octubre Rosa puede convertirse en un buen momento para agendar una revisión, preguntar por los estudios que corresponden a tu edad y antecedentes, hablar con otras mujeres de la familia y no posponer una consulta ante un cambio inesperado.
La Organización Mundial de la Salud señala que el diagnóstico y tratamiento tempranos del cáncer de mama contribuyen a reducir la mortalidad.
Cuidarse no significa vivir con miedo: significa conocer nuestro cuerpo y actuar cuando algo cambia.








