A veces, cuando un niño está triste, frustrado o atravesando un momento de ansiedad, la primera reacción de los adultos es intentar encontrar rápidamente las palabras para hacerlo sentir mejor. Sin embargo, acompañar no siempre significa solucionar.
La especialista en bienestar emocional Michelle Gortarez explicó que la co-regulación emocional consiste, entre otras cosas, en ofrecer calma y acompañamiento a una persona que está atravesando una emoción intensa, sin asumir su problema ni intentar eliminar de inmediato aquello que siente.
Uno de los ejemplos que utilizó durante una entrevista fue una escena de El gato con botas: El último deseo, en la que el personaje atraviesa un momento de ansiedad y su compañero, Perrito, permanece a su lado sin presionarlo para que se calme ni darle una solución inmediata.
Para Gortarez, esa escena permite entender que en determinados momentos puede ser más importante simplemente permanecer junto a la persona, escucharla y transmitirle tranquilidad.
La especialista también compartió una experiencia protagonizada por niñas de alrededor de siete años. Una de ellas se preparó durante semanas para realizar un solo de baile, pero por circunstancias ajenas a ella finalmente no pudo presentarse de manera individual.
Al terminar el festival, la niña salió llorando. Sus compañeras no intentaron convencerla de que dejara de sentirse mal: la abrazaron, permanecieron junto a ella y esperaron a que se tranquilizara antes de continuar con el resto de la actividad.
Gortarez destacó que ese comportamiento, aunque espontáneo, representa una forma sencilla de co-regulación emocional: estar presente sin juzgar, escuchar y permitir que la emoción tenga su espacio.
¿Qué pueden hacer madres y padres?
Ante una situación así, la recomendación es evitar frases que minimicen lo ocurrido, como “no pasa nada” o “ya se te va a pasar”. En cambio, puede ser más útil reconocer el esfuerzo y validar lo que el niño está sintiendo.
Por ejemplo, si un menor se siente frustrado porque algo no salió como esperaba, se puede reconocer su esfuerzo con frases como: “Entiendo que estés triste, te esforzaste mucho” o “tienes derecho a sentirte así”.
También es importante darle tiempo para expresar enojo, tristeza o frustración, sin apresurarse a buscar una solución.
En el caso de la pequeña del festival, Gortarez señaló que también fue importante reconocer su disciplina y preparación, además de hacerle saber que tendría otra oportunidad para realizar su solo.
La experiencia puede convertirse así en una oportunidad para que los niños aprendan que hacer las cosas bien no garantiza que todo salga como se planeó, y que aprender a afrontar esa frustración forma parte de su desarrollo emocional.
Gortarez aclaró que acompañar no sustituye la atención profesional cuando existe un problema emocional que requiere intervención especializada. En situaciones de ansiedad, depresión u otros malestares persistentes, buscar apoyo profesional puede ser necesario.
La co-regulación, explicó, no requiere tener todas las respuestas. En muchas ocasiones comienza con algo mucho más sencillo: bajar el ritmo, permanecer cerca y hacerle saber al otro que no está solo.










