Después de semanas con horarios más relajados, uno de los cambios que más puede costar al volver a clases es dejar atrás la rutina de vacaciones, especialmente cuando las noches se han alargado entre videojuegos, series, redes sociales o películas.
Los últimos días pueden aprovecharse para establecer nuevamente horarios más definidos. Reducir gradualmente el tiempo frente a las pantallas durante la noche y recuperar una hora fija para dormir puede facilitar la transición hacia el ritmo escolar.
La recomendación también aplica para los adultos: si toda la familia modifica sus horarios al mismo tiempo, el regreso puede sentirse menos pesado. Preparar desde ahora las actividades de la mañana permite identificar qué cosas suelen provocar prisas y resolverlas antes del primer día.
Más que intentar cambiar todo de golpe, recuperar pequeñas rutinas durante este fin de semana puede ayudar a que el lunes llegue con mayor orden y menos estrés.









