La historia usted la conoce: Cenicienta era una joven hermosa, dulce y encantadora, pero todas sus virtudes estaban debajo de una capa de hollín y lodo impuesta por los trabajos que le cargan sus hermanastras. No fue hasta que Cenicienta acude al baile del palacio, con un deslumbrante vestido y su belleza al natural, que todos admiran su elegancia y su porte, destacando entre el resto de las damas de la alta sociedad.
Desde entonces se ha atribuido el mote de Cenicienta a los equipos que, sin figurar entre los favoritos, consiguen ocupar los primeros planos y alcanzar la gloria.
Tal vez uno de los mejores ejemplos de esta historia es la de Países Bajos en 1974. Una selección que apenas había aparecido en los grandes torneos de la primera mitad del siglo XX hasta que su participación en el Mundial de Alemania revolucionó al fútbol desde entonces y dejó a Johan Cruifjj y al entrenador Rinus Michel como figuras clave en el desarrollo de la estrategia y el juego posicional.
En este Mundial, México ha jugado muy por encima de las expectativas, con un juego sólido y directo que le ha dejado con la mejor cadena de victorias en su historia. Y a pesar de todo, no podemos hablar de que su historia ha sido la inesperada coronación de una desconocida.
Desde el principio, el objetivo para México era llegar a octavos de final para enfrentar un hipotético duelo de eliminación directa contra Inglaterra. México tenía la ventaja de jugar como local frente a tres equipos de nivel inferior o similar al suyo, siendo Corea del Sur el oponente más complicado de la ronda.
En el duelo de dieciseisavos de final contra Ecuador, México mostró un arranque espectacular que apabulló a la que se consideraba una de las mejores defensas del torneo. El 2-0 fue más que merecido y el juego de México estuvo en un nivel de excelencia, especialmente en los primeros 45 minutos, un desempeño hacía mucho tiempo que no se veía, probablemente desde la lejana época en la que Ricardo Lavolpe dirigió al equipo.
No obstante, pese a su actuación más que destacada, lo que hizo México fue cumplir con la expectativa. La sorpresa hubiera sido una victoria ecuatoriana, pues es un equipo que no suele obtener buenos resultados frente a la escuadra nacional.
Ahora queda Inglaterra. Los Tres Leones han mostrado un desempeño irregular, con varios momentos de atasco, pero todavía invictos, cumpliendo también con lo mínimo esperado.
En el duelo entre ambas selecciones, México tiene el respaldo de su brillante desempeño, los dos mil metros de altitud y los cientos de miles de aficionados dentro y alrededor del Azteca.
Por su parte, Inglaterra probablemente se aferrará a su factor diferenciador más importante: Harry Kane. Kane no es solo el capitán y goleador, es el corazón del equipo. Lo demostró con los dos tantos que firmaron la remontada frente a la República Democrática del Congo. Inglaterra estaba densa, repetitiva y pasmada… hasta que dos brillantes movimientos de Kane le dieron la victoria.
Si los defensas mexicanos logran nulificar a Kane, la victoria mexicana estará más cercana y de conseguirse, convertiría a México en la gran sorpresa y a un contendiente serio para llegar mucho más lejos que los añorados cuartos de final. Hasta entonces, México no es la Cenicienta del Mundial, aún no.
@Guirierumo









