La trata de niñas, niños y adolescentes con fines de explotación sexual es una problemática que exige la participación activa de toda la sociedad, advirtió la especialista en Derechos Humanos, Jeanette Arrizón, al señalar que México ocupa el segundo lugar a nivel mundial en este delito, además de figurar entre los principales productores de pornografía infantil.
En entrevista con la periodista Soledad Durazo, Arrizón explicó que la trata de menores ha cambiado sus mecanismos de operación y actualmente las víctimas ya no son necesariamente secuestradas, sino que muchas veces son captadas a través de redes sociales.
“Ahora a las niñas y adolescentes se les enamora. Los tratantes se hacen pasar por personas de su misma edad, crean vínculos afectivos y, en muchos casos, las víctimas llegan a considerar a sus explotadores como sus parejas”, señaló.
La especialista indicó que el llamado “turismo sexual” debe ser entendido como un delito y no como una actividad turística, pues implica promover, facilitar o gestionar el traslado de personas para abusar sexualmente de niñas, niños o adolescentes.
Arrizón explicó que existen señales que pueden ayudar a detectar posibles casos de trata, tanto en aeropuertos como en hoteles. Entre ellas mencionó la presencia de menores temerosos, que evitan el contacto visual o que viajan con adultos con quienes no se identifica claramente un vínculo familiar.
Sin embargo, enfatizó que ante cualquier sospecha la ciudadanía no debe intervenir directamente.
“La recomendación es ser observadores y discretamente hacer el reporte al 089. No debemos intentar rescatar a los menores por cuenta propia porque podríamos poner en riesgo su integridad y la nuestra”, indicó.
La especialista también expresó su preocupación por la creciente participación de algunas familias como facilitadoras de la explotación sexual infantil, al permitir que sus hijas e hijos sean víctimas de estos delitos.
Asimismo, destacó la necesidad de fortalecer la educación digital y de implementar medidas preventivas, como la iniciativa que actualmente se analiza en el Congreso de Sonora para que los hoteles soliciten documentación que acredite la relación entre los adultos y los menores que ingresan a sus instalaciones.
Finalmente, Arrizón hizo un llamado a no normalizar ni ignorar la problemática.
“No podemos ser indiferentes. Tenemos que volvernos observadores activos y entender que proteger a las niñas y los niños es una responsabilidad de toda la sociedad”, concluyó.









