Dislexia: señales de alerta y recomendaciones para apoyar el aprendizaje infantil

Por Silvana Saavedra Duarte

 

 

La detección temprana de la dislexia puede contribuir significativamente al desarrollo académico y emocional de niñas y niños en edad escolar, señaló la especialista en educación Mireya Franco durante una entrevista con la periodista Soledad Durazo.

 

La educadora explicó que la dislexia es una de las dificultades de aprendizaje más frecuentes y se caracteriza por problemas para leer y escribir derivados de una forma distinta de procesar las letras y los sonidos.

 

“Los niños con dislexia son igual de inteligentes y capaces que cualquier otro niño; simplemente su cerebro procesa la información de manera diferente”, indicó.

 

Entre las señales más comunes se encuentran la confusión entre letras similares, dificultades para relacionar sonidos y grafías, problemas para copiar información del pizarrón y errores frecuentes en la lectura y la escritura.

 

Franco señaló que esta condición puede detectarse desde edades tempranas y que, de acuerdo con estimaciones, representa cerca del 80 por ciento de las dificultades de aprendizaje identificadas en el ámbito escolar. Asimismo, comentó que suele presentarse con mayor frecuencia en niños que en niñas y que existe un componente hereditario importante.

 

La especialista destacó que la dislexia no está relacionada con la inteligencia ni limita el potencial de quienes la presentan. Como ejemplo, mencionó que diversas figuras reconocidas en ámbitos científicos y artísticos han sido asociadas con esta condición.

 

En cuanto a las estrategias de apoyo, recomendó que en las aulas se utilicen textos cortos, letras claras y actividades adaptadas al ritmo de aprendizaje de cada estudiante. También sugirió brindar más tiempo para realizar tareas de lectura y escritura, además de reforzar los avances logrados.

 

Para madres y padres de familia, aconsejó fomentar la lectura acompañada, realizar juegos para identificar letras y sonidos, utilizar canciones y actividades lúdicas, así como evitar comparaciones con otros niños.

 

La especialista subrayó la importancia de no presionar a los menores y reconocer sus esfuerzos durante el proceso de aprendizaje.

 

Finalmente, señaló que la mayoría de los casos se identifican entre los seis y los doce años de edad, cuando inicia el aprendizaje formal de la lectura y la escritura, y recomendó acudir con un especialista cuando las dificultades persistan o interfieran de manera significativa con el desempeño escolar.

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