Hermosillo, Sonora.- El abuso sexual infantil continúa siendo una de las problemáticas más graves que enfrenta la sociedad mexicana y requiere una atención permanente tanto de las familias como de las instituciones, advirtió la especialista en derechos humanos, Jeanette Arrizón.
Durante una entrevista con la periodista Soledad Durazo, la activista destacó que la mayoría de las agresiones sexuales contra niñas, niños y adolescentes ocurren dentro de entornos cercanos de confianza, lo que dificulta su detección y denuncia.
“Desafortunadamente encontramos que en nuestro país ocho de cada diez agresores sexuales son personas conocidas, familiares o cercanas a quienes sobreviven a estas agresiones”, señaló.
Arrizón explicó que existe la falsa percepción de que el abuso sexual infantil proviene principalmente de personas desconocidas, cuando en realidad gran parte de los casos ocurre dentro de los propios hogares o círculos familiares.
Por ello, consideró fundamental que madres, padres y cuidadores se conviertan en la primera línea de protección de las infancias mediante la prevención, la comunicación y la observación constante de señales de alerta.
La especialista llamó también a eliminar los tabúes que rodean la educación sexual y el conocimiento del cuerpo, al considerar que el silencio y la vergüenza favorecen la impunidad.
“Hay que llamar las cosas por su nombre y dejar de pensar que son temas de los que no se puede hablar. La vergüenza es la que protege la impunidad”, expresó.
Asimismo, alertó sobre prácticas que contribuyen a la hipersexualización de niñas y niños desde edades tempranas, conductas que deben ser erradicadas para garantizar un desarrollo sano y libre de violencia.
Arrizón subrayó que, ante cualquier señal o sospecha de abuso, las familias deben actuar de inmediato, escuchar a las y los menores, confiar en sus testimonios y buscar apoyo profesional tanto médico como psicológico.
“La niñez jamás es responsable de una agresión sexual. Nunca se puede culpar a una niña, niño o adolescente por los actos de una persona adulta”, enfatizó.
La defensora de derechos humanos reconoció que las secuelas del abuso pueden extenderse durante años; sin embargo, sostuvo que las personas sobrevivientes pueden reconstruir sus proyectos de vida mediante acompañamiento adecuado y acceso a la justicia.
Finalmente, consideró positivo que se fortalezcan mecanismos legales para perseguir estos delitos y reiteró la importancia de mantener el tema en la conversación pública para prevenir nuevas agresiones y proteger los derechos de niñas, niños y adolescentes.
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