La dificultad para expresar emociones y pedir ayuda profesional continúa siendo un desafío para muchos hombres, especialmente en contextos donde persisten ideas de que deben mostrarse fuertes en todo momento y evitar expresar vulnerabilidad.
Durante una conversación con Soledad Durazo, Bolo Hernández, de Estudihambre, reflexionó sobre la importancia de hablar abiertamente de la salud mental masculina y compartió experiencias personales que lo llevaron a abordar el tema, entre ellas el diagnóstico de depresión de un amigo y un episodio de ansiedad que experimentó otra persona cercana.
El comunicador explicó que la pérdida de interés por actividades que antes resultaban placenteras, la dificultad para socializar, el agotamiento y los pensamientos recurrentes pueden ser señales de alerta que requieren atención, en lugar de confundirse automáticamente con flojera o falta de voluntad.
A partir de su propia experiencia con la atención psicológica y psiquiátrica, Bolo destacó que reconocer cuándo se necesita ayuda es fundamental para afrontar las dificultades emocionales. También señaló que las presiones económicas, laborales y familiares pueden representar una carga importante, aunque la ansiedad y la depresión tienen diversas causas y requieren valoración profesional.
Durante el diálogo, cuestionó el temor al juicio social que lleva a algunos hombres a ocultar su malestar y recordó que la fama, el éxito o la posición económica no hacen a una persona inmune a los problemas de salud mental.
Finalmente, llamó a romper los estigmas que rodean la atención psicológica y psiquiátrica, así como a buscar apoyo profesional cuando sea necesario. Subrayó que una depresión sin atención puede repercutir en la vida personal, familiar, social y laboral.
La reflexión se extendió a todas las personas, independientemente de su género, con un mensaje central: pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino una forma de cuidar la salud y el bienestar.








