No todos los planes para descansar necesitan restaurantes, viajes o grandes gastos. A veces, cambiar la rutina y salir de casa con una idea sencilla puede ser suficiente para sentir que el fin de semana realmente fue una pausa.
Caminar por un parque, preparar un desayuno diferente, visitar un lugar de la ciudad que normalmente pasas de largo o simplemente organizar una tarde sin pendientes son alternativas que permiten romper con la rutina sin afectar el bolsillo.
También puede ser un buen momento para hacer algo que durante la semana siempre termina quedándose para después: leer algunas páginas de un libro, cocinar, escuchar música, tomar fotografías o simplemente sentarse a platicar sin tener que estar pendiente del reloj.
Parte del descanso consiste precisamente en dejar de sentir que todo momento debe ser productivo. Un fin de semana tranquilo también puede ser una buena oportunidad para recuperar energía y comenzar la siguiente semana con otra disposición.
A veces, el mejor plan no es hacer más cosas, sino darse permiso de bajar el ritmo.








