La pobreza no es una elección ni una condición que determine el futuro de una persona, por lo que normalizarla como motivo de burla también contribuye a reforzar estigmas y prácticas discriminatorias, advirtió la especialista en Derechos Humanos, Janet Arrizón.
Durante su participación en la sección de Derechos Humanos con SD para radio fórmula, señaló que una reciente dinámica de un reality show, en la que se parodió una vivienda en situación de pobreza, debe llevar a cuestionar la manera en que la sociedad consume y reproduce este tipo de contenidos.
Arrizón explicó que uno de los principales estigmas consiste en relacionar la pobreza con suciedad, desorden o falta de higiene, cuando las carencias económicas no determinan el cuidado, la dignidad ni el valor de las personas.
Además, llamó a mirar la pobreza como un problema de desigualdad estructural y no como una responsabilidad individual, pues detrás de ella existen carencias relacionadas con vivienda, servicios públicos, agua potable y otras condiciones que impactan directamente en la calidad de vida.
También destacó el papel de las audiencias y las redes sociales, donde la facilidad para compartir contenidos puede convertir a los usuarios en reproductores de discursos que discriminan.
“Creo que no hay que perder la bonita costumbre de pensar”, expresó, al considerar que las personas deben contar con diferentes elementos para analizar la información y formar su propia opinión.
La especialista subrayó que la pobreza debe ser un tema de interés para toda la sociedad, ya que no es posible construir entornos seguros mientras persistan profundas desigualdades.
Finalmente, llamó a no asumir que quien nace en condiciones de pobreza está destinado a permanecer en ellas, pues superar esas circunstancias requiere generar condiciones que permitan la movilidad social.
“Si naciste pobre, no vas a morir pobre”, planteó, al insistir en que cambiar estas condiciones requiere acciones y no ocurre de manera espontánea.









