En 2011, el cineasta mexicano Everardo Gout estrenó la película “Días de Gracia”. Estelarizada por Tenoch Huerta, la película cuenta la historia del agente de policía Esparza, que, a través de los años, se va hundiendo cada vez más en la criminalidad y corrupción del Distrito Federal.
Un aspecto llamativo de la película es que está contado en episodios repartidos entre los partidos de las Copas del Mundo de 2002, 2006 y 2010, con los personajes alrededor de las transmisiones de la selección mexicana en televisión.
La película lleva dicho título porque muestra al evento deportivo como momentos de referencia, terribles asesinatos fijados en el momento de un gol, de una celebración, donde el fútbol puede ser coreado por los policías y criminales que estarán en persecución minutos después de ver a los jugadores en pantalla.
Y la película es hoy más vigente que nunca, México es sede, aunque como anfitrión minoritario, de la Copa del Mundo del 2026 y los juegos parecen ser breves respiros frente a la realidad que vivimos.
México hizo su aparición con una atropellada victoria sobre Sudáfrica. Un 2-0 contundente, pero que dejó pasajes más bien lentos, demasiado calculados frente al menor nivel de la escuadra africana. La emoción del primer gol mundialista de Raúl Jiménez frente a la falta de dinámica. Tres expulsiones son demasiadas para que el juego se considere memorable.
Mientras México era vitoreado, las protestas y disturbios apretaron en la Ciudad de México y otros puntos del país. La CNTE bloqueó calles, tomó aeropuertos; las madres buscadoras eran acusadas de conspirar con la ultraderecha, protestas chocaron con la policía desplegada en gran número para guardar las vías de acceso al Estadio Banorte/Azteca, la gente pasaba las de Caín para transitar en el Centro Histórico y llegar al FanFest del Zócalo. Mientras la Presidente y la Jefa de Gobierno brincaban frente a una de las pantallas gigantes en la Gustavo A. Madero, un Volkswagen quedaba volcado a mitad de Tlalpan frente a la policía antidisturbios.
No, no es como las Olimpiadas de la Grecia Clásica, no hay tregua para los graves problemas que vive el país. La población mexicana muestra señales de insatisfacción y de enojo al mismo tiempo que vive los chispazos de alegría que le proporcione el mayor evento deportivo del mundo. Un mundo que también está inquieto.
Pero son Días de Gracia porque durante 40 dias Rocha Moya, la narcopolítica, la CNTE, la inflación, el estancamiento económico, el huachicol fiscal, Donald Trump… todo parecerá como un mal sueño del que se puede despertar, aunque no se detenga el conteo diario de los muertos y desaparecidos.
Hoy fue el primero de los Días de Gracia. Durante un mes, la surreal tragicomedia mexicana seguirá siendo sazonada por la emoción de la Copa del Mundo; esperando que el encanto del campeonato proporcione el solaz antes de despertar de nuevo.
La mejor de las suertes al equipo mexicano y esperemos un buen espectáculo.








