La especialista en derechos humanos señaló que la paridad en los cargos públicos no garantiza una representación efectiva de las mujeres ni su participación en las decisiones de gobierno.
Aunque las mujeres han avanzado en el reconocimiento de sus derechos políticos, todavía enfrentan barreras para acceder a espacios de poder y ejercerlos con autonomía, señaló Jeanette Arrizon, especialista en derechos humanos, durante una entrevista con Soledad Durazo, en el marco del Día de la Ciudadanía Plena de las Mujeres.
Arrizon sostuvo que el derecho al voto y la posibilidad de ser electas no han sido suficientes para garantizar que las mujeres participen en igualdad de condiciones en la vida pública.
Como ejemplo, indicó que en Sonora solo una mujer ha ocupado la gubernatura y cuestionó que se presente como paritario el gabinete estatal. De acuerdo con las cifras expuestas durante la entrevista, actualmente hay cinco mujeres titulares de un total de 15 dependencias de la administración pública directa.
Esto representa el 33.3 por ciento, por debajo de la paridad que, explicó, requeriría al menos siete mujeres en esos cargos.
La especialista también advirtió que contar con congresos paritarios no garantiza por sí mismo avances en materia de igualdad, pues consideró necesario que las representantes políticas impulsen decisiones que favorezcan los derechos de las mujeres, en lugar de anteponer la disciplina partidista a sus necesidades.
En ese sentido, destacó que la ciudadanía plena va más allá de votar o contender por un cargo: implica tener voz en las decisiones públicas, acceder a información, participar en consultas y formar parte de las discusiones que afectan a la sociedad.
Arrizon también señaló que la distribución desigual de las tareas domésticas y de cuidado continúa limitando la participación política de las mujeres, al dificultar que puedan incorporarse a espacios de liderazgo sin cargar simultáneamente con las responsabilidades del hogar.
Finalmente, llamó a construir nuevas formas de ejercer el poder y de entender el liderazgo femenino, con una representación efectiva que tome en cuenta las necesidades de las mujeres y el impacto de las decisiones gubernamentales en su vida cotidiana.









