La disforia de género en la infancia requiere atención cuando la inconformidad con el género asignado al nacer provoca un malestar significativo y persistente. La especialista en educación Mireya Franco abordó el tema y compartió recomendaciones para que padres y maestros acompañen a niñas y niños sin prejuicios ni etiquetas.
Durante su participación en el espacio de radio fórmula, Franco explicó que jugar con muñecas o carritos, preferir determinado tipo de ropa o tener amistades del otro sexo no significa, por sí solo, que un menor experimente disforia de género.
Señaló que es importante distinguir entre los gustos personales y las situaciones en las que existe un sufrimiento persistente que afecta el bienestar emocional, la convivencia o la asistencia escolar.
La especialista recomendó a madres y padres escuchar sin juzgar, evitar regaños o burlas y permitir que sus hijos expresen lo que sienten sin presionarlos para definirse. En el caso de los docentes, destacó la importancia de observar y registrar situaciones concretas, mantener la comunicación privada con las familias y evitar cualquier forma de acoso escolar.
Franco subrayó que los maestros no deben emitir diagnósticos y que, cuando existe malestar significativo, corresponde a profesionales especializados evaluar cada caso y orientar a la familia.
Como medidas fundamentales, resumió la importancia de observar sin etiquetar, escuchar sin juzgar, proteger a los menores del acoso y buscar orientación profesional cuando sea necesario.









