Ayer, Nancy recorrió las calles de Tenancingo para repartir playeras de la Selección Mexicana.
Como alcaldesa, debía mostrar cercanía con la gente. Estuvo un par de horas en su camioneta, con la pantalla encendida para ver el partido entre México y la República Checa.
Había que apoyar a la Selección a pesar de la turbulencia que la sacude.
México mostró la solidez de las últimas semanas y, aupado por los más de 70 mil aficionados en el Estadio Azteca, sofocó a la selección europea. Los checos habían apostado por llegar a Ciudad de México con unas cuantas horas de anticipación para no sentir el peso de los dos mil metros de altitud de la selección mexicana, pero se estrellaron contra la barrera de su propia improductividad.
El juego de República Checa siempre fue sencillo de identificar, con trazos verticales buscando aprovechar la altura y fuerza de sus atacantes, marcar un gol y luego defender la victoria. Un modo de juego catalogado sonoramente, pero de forma acertada, como “rácana”.
El fútbol de México combina hasta el momento una defensa hermética, la suerte de Rangel en la meta y un ataque muy veloz sostenido por Quiñones y Roberto Alvarado.
No estaba Erick Lira, el circuito central en medio campo, pero Luis Romo y Gilberto Mora lograron nulificar la zona media de los checos, que tuvieron que seguir apostado por saltar líneas y esperar un descuido de Montes, Vázquez o Edson.
Es difícil creer que Nancy prestara atención al juego. Extrañamente, las últimas semanas su caso había estado entretejido con las noticias sobre el Mundial.
Mientras México asestaba los tres goles en el segundo tiempo frente a una Chequia falta de oxígeno y de fútbol, las noticias sobre su secuestro no dejaban de circular: En la previa de la Copa del Mundo, el 31 de mayo, Nancy fue secuestrada.
Las cámaras captaron cómo bajó de su auto particular y fue interceptada por un par de sujetos quienes la condujeron a una camioneta. Le proporcionaron un teléfono para que llamara a su familia pidiendo 40 millones de pesos y para que no advirtieran a las autoridades.
Al día siguiente, el lunes 1 de junio, con todavía la prensa nacional ocupada con el discurso de Sheinbaum sobre la soberanía nacional, Nancy logró escapar de sus captores. Aparentemente, eran amateurs y pudo librarse de ellos en un descuido. Corrió tan rápido como pudo y se refugió en una casa particular. Posteriormente, denunció un secuestro. Ese mismo día, Karla Valeria, su hermano Víctor Manuel y Christian, salieron de la localidad.
Entre el 7 y 10 de junio, con los reflectores en las protestas de la CNTE y su amenaza de que “no rodaría el balón”, la Fiscalía del Estado de México rastreó las llamadas y la ubicación de Nancy, sus captores y sus parientes.
Llegó la inauguración de la Copa del Mundo, México estuvo detenido por 90 minutos en la victoria contra Sudáfrica.
Pero Nancy no pudo disfrutarlo, Karla Valeria, Víctor Manuel y Christian fueron apresados en Oaxaca y trasladados al Estado de México para declarar como presuntos autores materiales del secuestro.
La victoria de México apenas pudo hacer sombra a la noticia. La Fiscalía reveló que Roberto, el esposo de Nancy y Óscar, su cuñado, contactaron a Christian para planear el plagio.
Christian invitó a José Roberto y Roberto invitó a su novia Karla Valeria y a su hermano Víctor.
Su objetivo era obtener 40 millones del municipio para cubrir un desfalco.
Las investigaciones continuaron y Nancy fue denunciada por participar en una simulación del secuestro. Había registro de llamadas entre ella, su familia y sus secuestradores.
El 18 de junio, día de la decisiva victoria mexicana contra Corea del Sur, la Fiscalía dio a conocer la acusación contra Nancy por planear su propio secuestro. La dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional, Ariadna Montiel, pidió que Nancy fuera suspendida de sus derechos como militante. Nancy acusó a la fiscalía de actuar de manera facciosa e irregular.
En los siguientes días, Nancy siguió sin poder disfrutar del Mundial. Se supo que en mayo había demandado a cuatro periodistas por presunta violencia política de género. También se supo que se había terminado su maestría un mes antes que haberse titulado de licenciatura.
El 22 de junio fue un día agotador. No solo porque Mbappé, Haaland y Messi firmaron cada uno un doblete para lograr la clasificación de sus equipos, sino porque Nancy apareció en diferentes medios de comunicación para dar su versión de los hechos.
Aún en libertad y protegida por su condición como autoridad electa, Nancy todavía tuvo tiempo de comprar camisetas para repartir entre sus conciudadanos.
No ha sido un buen mundial para Nancy. Mientras su esposo y su cuñado siguen sin aparecer en público, ella sigue acusando a la Fiscalía de una investigación irregular y denuncia ser objeto de violencia política de género.
El 9 de julio, cuando inicien los cuartos de final, Nancy deberá presentarse ante las autoridades para declarar. Podrían ser los primeros cuartos de final para México en 40 años, nada es seguro, como tampoco sabemos si Nancy estará ahí para seguir regalando camisetas en Tenancingo.







