El sarampión no apareció de la nada ni fue un episodio aislado. Llegó desde el exterior, entró por el norte del país y comenzó a expandirse sin encontrar un muro sólido de vacunación que lo detuviera. Lo que inició como casos dispersos, terminó en un brote que alcanzó a prácticamente todo México.
Cuando el brote ya había tomado fuerza en otros estados del norte, particularmente en Chihuahua, el virus comenzó a aparecer en territorio sonorense. A partir de ahí, los casos empezaron a acumularse de manera constante. No fue un salto repentino ni un evento aislado: fue un crecimiento progresivo que se extendió durante todo 2025.
Entre junio y agosto, en pleno ascenso del brote, se solicitaron más de 125 mil dosis de distintas vacunas, incluida la triple viral contra sarampión, rubéola y parotiditis. Sin embargo, llegó menos de la mitad. Decenas de miles de dosis no se surtieron o arribaron con retraso, justo cuando la curva de contagios iba hacia arriba y la prevención era más necesaria que nunca.
Ese vacío en el abasto no fue un detalle administrativo, tuvo consecuencias directas en la capacidad de prevención. Mientras el virus avanzaba, la vacunación no logró adelantarse al brote, sino que corrió detrás de él. La oportunidad de cortar cadenas de transmisión en los primeros meses se fue cerrando, y el sarampión encontró el espacio suficiente para seguir circulando en la entidad.
Hoy se habla de control y de coberturas cercanas al 95%, pero los datos cuentan otra historia. El sarampión no se ha contenido del todo en Sonora. Las tasas de incidencia siguen en aumento y los casos continúan acumulándose, aunque el discurso institucional insista en que el brote está bajo control.
Este brote dejó claro que llegar tarde a la vacunación tiene consecuencias. La prevención no puede depender de reaccionar cuando el problema ya está encima; pero también es importante entender que la vacunación no es solo tarea de la Secretaría de Salud, sino una responsabilidad compartida entre instituciones que deben garantizar vacunas disponibles y una población que complete sus esquemas.
vacunarse no es opcional, es una responsabilidad con los demás.









