Soledad Durazo presenta a Jesús Ruiz Gámez como la persona que hay detrás del periodista: su origen, su carácter, su ética y el largo camino recorrido hasta llegar a los micrófonos de una de las estaciones más escuchadas de Hermosillo.
Jesús relata que, aunque su vocación siempre fue el periodismo, terminó estudiando Administración Pública ya siendo periodista en activo. Con cierta ironía, reconoce que pensaba que Ciencias de la Comunicación no le aportaría demasiado frente a la experiencia real de las redacciones, mientras que Administración Pública le ayudaba a entender mejor el mundo gubernamental que cubría todos los días.
Originario de Hermosillo y el mayor de seis hermanos, Jesús comparte una infancia marcada por la necesidad de trabajar desde muy joven. Antes de llegar al periodismo fue vendedor de productos de limpieza, albañil, mandadero, paletero frustrado y hasta cazador de chapulines y cachoras para ganarse unos pesos o intercambiarlos por dulces.
Su vínculo con el periodismo comienza indirectamente gracias a Hilario Olea, a quien conoció cuando tenía apenas 15 años. Hilario, junto con Salvador Hernández, le dio su primera oportunidad laboral, incluso “haciendo la primera tranza” (como lo llama Jesús) al pagarle de su propio bolsillo mientras cumplía la edad legal para ser contratado.
Años después, el mismo Hilario se convertiría en el primer director de Primera Plana, el periódico que marcaría la vida profesional de Jesús y de toda una generación de periodistas sonorenses.
Tras la crisis económica de los años ochenta, Jesús regresó a Primera Plana, primero corrigiendo textos sin sueldo y luego haciendo su primer reporteo formal bajo la dirección de Francisco Javier Ruiz Quirrín, quien reconoció su capacidad para escribir y lo impulsó a quedarse. A partir de ahí, su carrera despegó: reportero, jefe de redacción, director editorial y formador de nuevas generaciones en ese medio, al que ambos coinciden en llamar una verdadera escuela de periodismo.
En lo personal, se define como un hombre de familia. Casado desde hace casi 30 años con Marta Isabel, maestra y terapeuta de lenguaje, es padre de tres hijos profesionistas, una hija arquitecta, artista y hoy parte de un equipo internacional de Mercado Libre, un hijo ingeniero mecánico egresado del ITH y el menor, ingeniero industrial y de sistemas, recién graduado.
Al final, Jesús resume los valores que rigen su vida y su ejercicio periodístico con una frase que tiene incluso en su perfil personal: “Periodista que siempre me apego a lo que creo”. Afirma que siempre ha elegido medios compatibles con sus principios y que el periodismo solo tiene sentido cuando se ejerce desde la inconformidad ética, no desde la comodidad. Para él, un buen periodista debe ser, antes que nada, una buena persona, porque solo a las buenas personas les indignan la corrupción, la injusticia y la pobreza.
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