FOBIAS QUE MATAN

Por Claudia Pérez Atamoros

Dependiendo de la parte del mundo en que habitan, los homosexuales pueden amarse en libertad o ser castigados legalmente.

La condena social es global.

 

Porque…

No basta con un #YaBasta

ni siquiera un ya bájale cabrón o un déjales en paz.

Porque no bastan ni las leyes.

 

Hay que alzar la voz

—vaya lugarzaso común— y, en solidaridad con la comunidad LGBTTT+, exigir JUSTICIA porque de RESPETO, ni ¡hablamos!

Mostrar empatía, vaya, hasta tolerancia (si es usted incapaz de más) y pedir la aplicación de las leyes para dejar  bien claro que con elles NO.

Todas, todos y todes debemos ondear una sola bandera al unísono: la del respeto y la razón.

Guardar silencio, dejarlo pasar —una vez más— o mostrar indiferencia y hasta apatía es #Complicidad

Según el manual MSD y  phobia list website existen más de 500 fobias  y entre ellas destaca la homofobia,  #LasFobiasSíSonUnaEnfermedad

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció desde 1990 que la homosexualidad NO es una enfermedad.    Posteriormente, en 2018 el organismo también sacó a la transexualidad de su catálogo de enfermedades mentales.

¿Está claro?

          De acuerdo con el informe Homofobia de Estado, publicado en diciembre de 2020 por la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA, según sus siglas inglesas), 69 Estados miembros de la ONU todavía criminalizan los actos sexuales consensuales entre personas adultas del mismo sexo (67 por disposiciones legales explícitas, 11 de los cuales los castigan con la pena de muerte y 2 de facto).

Nuestro país no está entre ellos pero ni falta que hace. Según publica Letra S,   de mayo de 2020 a abril de 2021, México registró un total de 87 crímenes de odio  en contra de la comunidad LGBTIQ+. A pesar de las leyes que son robustas y bien fundamentadas, la gente no denuncia por miedo a ser aún más señalado.

El año pasado, Rebeca Bernal, jugadora de Rayadas, y la americanista Janelly Farías (ataviada con la playera del equipo de su pareja), celebraron con un beso el campeonato del conjunto regio en la gran final del futbol mexicano femenil.

Yo no sé a ustedes pero a mí me pareció una joya. Hermoso. Hasta me devolvió un poquito la Fé ¡que eso ya es decir!  Vaya, hasta las redes, el dios padre todo poderoso de hoy día, respondieron favorablemente,  aunque no dejo de reconocer que, como siempre, uno que otro apareció destilando odio. ¡Cuánta falta les hace que les hagan piojito!

La cosa es que yo ya andaba pensando que después de ese beso, México había cambiado. Sobre todo porque yo crecí al amparo educativo de la televisión y si ahí se decía o pasaba algo ESO ERA LO CORRECTO. La fallecida recientemente, Pepita Gomiz nos mostró a muchos lo que sí y lo que no. Más adelante lo haría la trilogía telenovelera de la que formó parte  “Aprendamos Juntos”…

La cosa es que olvidé que hoy las verdades incuestionables solo se dan en LAS MAÑA-NERAS.

Un par de días después, “tuiter” se encargó de aplicarme un tirabuzón… Reino Aventura (¡no mamá, no se llama así!, —me traiciona la edad, lo acepto— es Six Flags) se vio envuelto en un escándalo mayúsculo al correr de sus instalaciones a dos jóvenes, hombres, por besarse. Sacrilegio. Arguyeron que los besos iban contra sus reglas y que atentaban contra el ambiente familiar. ¡Hágame usted el favor!, hasta hubo alguien que se aventó la puntada de tuitear “que estaba de acuerdo con la empresa “porque los besos eran precoito”. ¿Cúantos de estos habrá tenido con su padre, su madre, y sus amistades a lo largo de su inteligentísima vida?  Total, ya saben en qué acabó. Con la cola entre las patas y aunque bastante tarde, Six Flags tuvo que pedir disculpas y llegar a una conciliación.

Al día siguiente del beso, se organizó un BESOTÓN entre la comunidad para hacer valer sus derechos que, como los míos, ya son los mismos en esta capirucha. No faltó de nuevo aquel(la) que agredió seguramente porque en su casa no le abrazaron, lo suficiente, de escuincle.

Los párrafos anteriores, entiéndase así, no son otra cosa que un intento por aligerar el horror en este tema y la discriminación que la comunidad LGBTIQ+ vive a todas horas. En todas partes.

Y empezamos mal, muy mal el año, con muestras de absoluta saña, odio e intolerancia .

En la Ciudad de México, Natalia Cruz Cruz (@natalia_lane), activista por los derechos de las personas trans y apenas electa para el Parlamento de las Mujeres del Congreso de la Ciudad de México, fue agredida la madrugada de este domingo cerca del Metro Portales. Reportó a través de su cuenta de FB que le habían acuchillado en la nuca, la mejilla y la mano.

#JusticiaPronta y todo el rigor de la ley. Primero porque pertenece a una minoría y segundo lugar porque no pueden pulular por ahí entes con cuchillos en mano.

No recién me recuperaba de esta noticia cuando leo con absoluto estupor que fueron encontradas muertas Nohemí y Julissa. Sus cuerpos desmembrados, tirados en un paraje chihuahuense como si fueran desechos. La gobernadora Maru Campos ha prometido #JusticiaExpedita para lo que a todas luces parece ser un #CrímenDeOdio, el primero registrado, oficialmente, en este arranque del 2022.

Un bravo  por el nuevo marco transgénero que ha desarrollado el Comité Olímpico Internacional. Paso a pasito…

 

Bien escribió Freud que “las emociones inexpresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de las peores formas”, se manifiestan sin duda con saña, odio, intolerancia y agresividad.

Yo, la neta, por convicción alzo la voz y, también, “por si las moscas” porque no quiero quedarme en el Anteinfierno, ese que retrata Dante y en donde son castigadas las tristes almas que vivieron sin infamia y sin honor. Ellas, los IGNAVOS, almas que en vida no hicieron ni el bien ni el mal por su elección de #COBARDÍA.

 

¿Por qué amar debe doler?

 

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