Alianzas 

Soledad Durazo

El país se encuentra ya más claramente dividido en dos grupos: a favor y en contra del régimen que encarna el presidente López Obrador.

El mismo jefe del Ejecutivo lo planteaba el pasado mes de junio con todas sus letras: “No hay para dónde hacerse, se necesita la definición y van cayendo las máscaras. Y va apareciendo lo que somos, eso es muy bueno, hacer a un lado la simulación. Hay quienes quisieran que la política no fuera maniquea, de blanco y negra, pero en épocas de transformación es necesario que se den las definiciones” (La Jornada, 09 de junio de 2020).

Con todo lo que significa el poder presidencial, el resto de los partidos políticos diferentes a Morena saben a lo que se enfrentan.

Lo saben, porque ellos –concretamente PRI y PAN-, han estado en el poder; lo saben los otros porque han sido parte, y lo saben todos porque hoy como siempre se ha dado muestra del poder presidencial. Incluso, quizá hoy más que _al menos_ en los últimos 20 años.

Por eso, quienes consideran que el rumbo que lleva el país no es el adecuado, ven las alianzas como la alternativa que existe para dar la pelea.

En este contexto, ya no se habla de partidos sino de dos grandes grupos:

Los unos, para fortalecer el proyecto que representa la 4T (con lo que eso signifique)  y que se caracteriza por una alta concentración de las decisiones en la persona del presidente López Obrador, con un Congreso federal que por su amplia mayoría todo le respalda, por organismos autónomos sin autonomía y ahora también con una Suprema Corte de Justicia de la Nación abyecta a los deseos presidenciales; con un Ejército multifacético que lo mismo responde a la naturaleza de su alto encargo, como a la construcción de obras emblemáticas de la actual administración.

Los otros,  denunciando los excesos cuyos caminos ellos anduvieron y hoy por hoy se sienten superados, clásico ejemplo de que hay alumnos que pueden superar a sus maestros; atestiguan el ejercicio del poder que en su expresión autoritaria incluso, no requiere ni guardar las formas y ven cómo las decisiones que se toman y las medidas que se aplican, no corresponde a esa idea de futuro que se desea para las actuales y futuras generaciones y que se necesita generar contrapesos para que las decisiones no se sigan por dictado, sino que vengan del consenso donde suelen enriquecerse las ideas.

Las alianzas, pues, desde la forma, se articularán entre partidos pero el objetivo es incidir en el rumbo del país. Y el asunto puede ser más sencillo de lo que parece, ya que toda elección plantea un dilema: continuidad o cambio.

En esta lógica, las alianzas –con todo y que hay que tomarlas con reserva, ya que no son necesario un juego de suma cero- buscan plantear una alternativa: ¿sigue México por donde va o da un viraje?

En ocho meses lo sabremos.

 

Ojalá sigamos coincidiendo en www.SoledadDurazo.com @SoledadDurazo FB/SoledadDurazo IG: soledaddurazo YT: SoledadDurazo

 

 

 

 

 

 

 

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