El sueño no es tiempo perdido: durante la infancia y la adolescencia, dormir adecuadamente forma parte del desarrollo y del bienestar. Una rutina estable puede ayudar a que los menores lleguen a la noche con menos estímulos y tengan mejores condiciones para descansar.
Para madres y padres, establecer una rutina nocturna sencilla y repetitiva puede hacer la diferencia. No es necesario llenar la noche de actividades; lo importante es mantener un orden que el niño pueda reconocer.
Una rutina práctica para antes de dormir
1. Una hora antes: bajar el ritmo
Comenzar a reducir juegos intensos, televisión, videojuegos y otras actividades estimulantes.
2. 30 minutos antes: fuera las pantallas
Apagar celular, tableta, televisión y videojuegos. Este momento puede aprovecharse para preparar mochila, uniforme y lo necesario para el día siguiente.
3. 20 minutos antes: higiene y pijama
Baño, lavarse los dientes, ponerse la pijama y dejar lista la habitación.
4. 10 minutos antes: momento tranquilo
Leer un cuento, escuchar música suave o simplemente platicar sobre cómo estuvo el día. Convertir este momento en una actividad familiar puede ayudar a que el niño asocie la rutina con la hora de descansar.
5. Hora de dormir: mantener constancia
Procurar que la hora de acostarse y levantarse sea similar todos los días. Los horarios regulares ayudan a establecer una rutina de sueño.
¿Cuánto necesitan dormir?
Las necesidades cambian con la edad. De acuerdo con especialistas en sueño, los niños de 6 a 12 años necesitan generalmente entre 9 y 12 horas de sueño al día, mientras que los adolescentes de 13 a 18 años requieren aproximadamente 8 a 10 horas.
Por eso, si un niño debe levantarse temprano para ir a la escuela, conviene calcular hacia atrás la hora de acostarse y evitar que el tiempo de sueño quede reducido por tareas, pantallas u otras actividades nocturnas.
Señales que conviene consultar
No todos los problemas de sueño se resuelven modificando la rutina. Si un menor ronca frecuentemente, presenta pausas al respirar durante la noche, tiene dificultades persistentes para dormir o muestra demasiado sueño durante el día, es recomendable comentarlo con su pediatra.
Dormir bien también es parte de cuidar su salud. Y muchas veces, empezar es tan sencillo como establecer una rutina y repetirla cada noche.









