La presión de “ser fuerte”, no mostrar emociones y evitar pedir ayuda puede estar pasando factura a los hombres, un problema que también se refleja en las redes sociales, donde constantemente se muestran modelos de éxito difíciles de alcanzar.
Durante una entrevista, Bolo Hernández, de Estudihambre, llamó a poner atención en la salud mental masculina y en la necesidad de crear redes de apoyo entre hombres.
Explicó que las redes sociales pueden intensificar sentimientos como frustración, depresión o insuficiencia al presentar de manera constante una idea de éxito relacionada con dinero, bienes, viajes, seguidores y reconocimiento.
A esto se suma, dijo, una cultura en la que desde la infancia se enseña a los hombres a guardar sus emociones y enfrentar solos sus problemas, lo que puede dificultar que pidan ayuda cuando atraviesan una crisis.
Hernández compartió además su propia experiencia con la depresión y destacó la importancia de recibir atención profesional, comparando el cuidado de la salud mental con el mantenimiento de un automóvil: una revisión necesaria y no algo de lo que deba avergonzarse.
“Todos traemos broncas”, señaló al plantear la necesidad de generar espacios donde los hombres puedan hablar, desahogarse y construir redes de apoyo.
El llamado, dijo, es a dejar atrás el analfabetismo emocional y entender que pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino una forma de cuidar la salud.









