El autismo no debe verse como una enfermedad ni únicamente desde las limitaciones que puede implicar, sino como una condición del neurodesarrollo que forma parte de la diversidad humana, afirmó la especialista en educación Mireya Franco, quien llamó a cambiar la forma en que la sociedad comprende a las personas dentro del espectro autista.
Durante una entrevista con Soledad Durazo, explicó que el concepto de neurodiversidad permite reconocer que cada cerebro funciona de manera distinta y que el autismo no representa una enfermedad que deba curarse, sino una forma diferente de comunicarse, aprender y relacionarse con el entorno.
“La palabra trastorno juzga a la persona desde lo que le falta, mientras que la neurodiversidad valida la identidad de cada individuo”, señaló.
Franco destacó que el espectro autista abarca una amplia variedad de condiciones, por lo que no existen dos personas iguales. Mientras algunas requieren apoyos permanentes, otras estudian, trabajan y llevan una vida independiente.
Entre las características más comunes mencionó diferencias en la comunicación e interacción social, conductas repetitivas, apego a las rutinas, intereses muy específicos y una mayor sensibilidad a estímulos como sonidos, texturas u olores. Sin embargo, subrayó que también existen fortalezas como la atención al detalle, el pensamiento lógico y una gran capacidad de concentración en temas de interés.
Respecto a la incidencia, indicó que las estadísticas internacionales estiman que una de cada 100 personas forma parte del espectro autista, mientras que en Estados Unidos la prevalencia alcanza uno de cada 54 niños. En México, agregó, se calcula que alrededor del uno por ciento de la población presenta esta condición, aunque advirtió que aún existe un importante subdiagnóstico y que son pocos los casos que reciben atención especializada.
La especialista consideró necesario fortalecer la coordinación entre los sistemas de salud y educación para garantizar diagnósticos oportunos, atención integral e inclusión escolar, además de informar a las familias sobre el derecho de las niñas y niños con autismo a acceder a la educación.
Como reflexión final, recordó una frase que resume la diversidad del espectro: “Si conoces a una persona con autismo, conoces a una persona”, al enfatizar que cada caso es único y que comprender esa diversidad es clave para construir una sociedad más incluyente.
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