La disgrafía no es falta de inteligencia ni de esfuerzo; requiere detección y apoyo oportuno: Mireya Franco

Por Silvana Saavedra Duarte

Hermosillo, Sonora.- La disgrafía, una dificultad que afecta la capacidad de escritura en niñas y niños, no está relacionada con la inteligencia ni con la falta de interés por aprender, sino con alteraciones en habilidades neurológicas y motrices que requieren atención y acompañamiento, señaló la especialista en educación, Mireya Franco, durante una entrevista con la periodista Soledad Durazo en Radio Fórmula Sonora.

 

La especialista explicó que existen diversos tipos de disgrafía. Entre las más comunes se encuentra la motriz, que dificulta el agarre del lápiz y provoca trazos tensos o deformados; la espacial, que hace que los menores escriban fuera del renglón, mezclen letras de distintos tamaños o confundan mayúsculas y minúsculas; y la disgrafía disléxica, que genera problemas de ortografía al confundir los sonidos de las letras. También mencionó la disgrafía adquirida, que puede presentarse en la edad adulta como consecuencia de lesiones o traumatismos.

 

Franco advirtió que el bajo rendimiento y, en algunos casos, el abandono escolar pueden estar relacionados con la falta de una detección temprana de estas dificultades. En ese sentido, consideró necesario que el sistema educativo implemente evaluaciones diagnósticas que permitan identificar si los estudiantes cuentan con los prerrequisitos necesarios para el aprendizaje de la lectura y la escritura.

 

Asimismo, destacó que la educación inclusiva, establecida en la reforma educativa de 2019, representa un reto para el magisterio debido a la falta de capacitación y de equipos multidisciplinarios que apoyen a los docentes en la atención de estas necesidades.

 

En cuanto a las recomendaciones para las familias, la especialista sugirió realizar actividades que fortalezcan la motricidad fina, como el uso de plastilina, insertar objetos y ejercicios de manipulación con las manos. También recomendó el uso de cuadernos de cuadrícula y renglones amplios, además de aplicaciones digitales que ayuden a mejorar los trazos y el dictado.

 

Finalmente, subrayó que el refuerzo positivo y la colaboración entre la escuela y la familia son fundamentales para que los menores puedan superar estas dificultades.

 

“La disgrafía requiere comprensión, paciencia y estrategias de apoyo. No se supera sola y necesita de un trabajo conjunto entre la escuela y la familia”, concluyó.

Ve la Entrevista Completa Aquí:

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