El especialista en ganadería regenerativa Ray Archuleta advirtió que el territorio sonorense enfrenta una grave degradación del suelo, al que describió como “hambriento, sediento y con fiebre”, condición que —señaló— contribuye al calor extremo y a la disminución de lluvias en la región.
Durante una conferencia ante estudiantes, productores, docentes y ciudadanos reunidos en el auditorio de la Unión Ganadera Regional de Sonora, el experto alertó que la labranza intensiva y el sobrepastoreo crónico han provocado la remoción extrema de raíces y procesos de desertificación tanto en Sonora como en regiones de Estados Unidos. “Sin hongos no hay infiltración. Este sistema no está funcionando y se está gastando demasiado recurso”, subrayó.
El evento fue organizado por el Banco de Alimentos de Hermosillo como una iniciativa ambiental con impacto social. Asistieron el presidente del Consejo Directivo, Alán Aguirre Ibarra; el director, Carlos Bustamante Kawano; y el presidente de la Unión Ganadera, Juan Ochoa Valenzuela. Estudiantes ingresaron de manera gratuita, mientras que el resto del público aportó una cuota destinada a apoyar a familias en situación de inseguridad alimentaria.
Reconocido por su participación en el documental Kiss the Ground, Archuleta enfatizó que todos los suelos comparten un elemento esencial: la biología. “Sin plantas no hay biología, no hay suelo”, afirmó, al destacar que la cobertura vegetal permite estabilizar la tierra, infiltrar agua y frenar la pérdida de suelo fértil. Añadió que el agua es el nutriente más importante y que su ciclo depende de un suelo vivo, diverso en bacterias y hongos.
Entre las soluciones propuestas mencionó la siembra directa con cultivos de cobertura, la transición hacia plantas perennes, la subdivisión de pastizales y el manejo planificado del ganado. “Necesitamos biomimetizar, imitar la vida”, expresó, al señalar que la biodiversidad es clave para sostener el ciclo del carbono, la fertilidad y el bienestar humano.
Asimismo, sostuvo que el ganado puede ser parte de la solución si se gestiona adecuadamente: moverlo estratégicamente, permitir el descanso del suelo y aumentar la densidad de forma planificada para activar el ciclo de nutrientes. Comparó los espacios de aire del suelo con los alveolos humanos, “los pulmones del suelo”, y advirtió que su degradación reduce la capacidad de retener agua y sostener vida.
Para el Banco de Alimentos, el encuentro representó una doble apuesta: promover soluciones de fondo para el campo sonorense y, al mismo tiempo, canalizar recursos para combatir la inseguridad alimentaria. La amplia asistencia confirmó que el tema trasciende al sector agropecuario, al vincular agua, clima, producción de alimentos y bienestar humano.
Con este foro, Hermosillo fortaleció una conversación urgente sobre cómo producir alimentos cuidando la tierra y apoyando a quienes más lo necesitan en Sonora.










