- Define al periodismo como: Donde los hechos son sagrados y las opiniones libres
El primer trabajo como periodista fue traerle una soda al subdirector.
Corría el año de 1975, cuando ocurrió la caída del gobernador Luis Armando Biebrich en Sonora. Él estudiaba Agronomía, pero se fue en la “bola” y se “clavó”: dice, que fue amor a primera vista. Lo dejó todo para dedicarse al periodismo y hoy siente que, sin saberlo, estaba buscando su verdadera vocación.
Se trata de Hilario Olea Ruiz, uno de los referentes históricos del periodismo en Sonora. Con 50 años en el ejercicio profesional y 72 de edad, ha sido testigo y protagonista de todas las etapas del oficio: del periodismo nocturno y de rotativas, hasta la radio, la televisión y las plataformas actuales. Recientemente recibió un reconocimiento por su trayectoria.
En una entrevista realizada por Soledad Durazo en su espacio de Radio Fórmula, donde Hilario compartió reflexiones, anécdotas y pasajes clave de su vida profesional, ofreciendo una mirada cercana y honesta sobre el periodismo y su evolución en Sonora.
Aunque inició estudios en Agronomía, su vocación real apareció cuando llegó como aprendiz a la redacción de El Sonorense en 1975. Empezó literalmente desde abajo, realizando tareas mínimas, pero con una convicción clara: dedicarse por completo al periodismo, al que define como un amor a primera vista.
Durante sus primeros años cubrió las fuentes más conflictivas, aquellas enfrentadas con el poder o con la línea editorial. Esa experiencia lo formó como reportero de carácter, respetado por las fuentes y comprometido con la objetividad y la veracidad, principios que considera esenciales: los hechos son sagrados y las opiniones libres.
Además de reportero y analista, Hilario ha sido formador de generaciones. Como director de noticias y conductor de espacios como Entre Todos, ha compartido su experiencia con jóvenes periodistas, a quienes apoya cuando detecta vocación, disciplina y compromiso real con el oficio.
En lo personal, es un hombre profundamente familiar y arraigado a Villa de Seris, donde ha vivido la mayor parte de su vida. Casado desde 1977, padre de tres hijos y abuelo de nueve, Hilario Olea combina el periodismo con la lectura constante, el humor filoso y una identidad muy sonorense, marcada por el bacanora artesanal.
Le invitamos a ver la entrevista completa aquí👇










