Ingredientes
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500 ml de crema para batir
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4 yemas de huevo
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100 g de azúcar
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1 vaina de vainilla (o 1 cucharadita de extracto de vainilla)
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3–4 cucharadas de azúcar extra (para caramelizar)
Preparación
Precalienta el horno a 160 °C.
Calienta la crema
En una olla, calienta la crema con la vainilla a fuego medio hasta que esté caliente (sin hervir).
Mezcla las yemas
En un tazón, bate las yemas con el azúcar hasta que la mezcla se vea más clara.
Incorpora la crema
Vierte lentamente la crema caliente sobre las yemas mientras mezclas suavemente.
Cuela la mezcla
Esto ayuda a que la textura quede muy suave.
Hornea a baño María
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Vierte la mezcla en moldes pequeños.
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Colócalos en una bandeja con agua caliente (baño María).
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Hornea 30–40 minutos hasta que el centro esté ligeramente firme.
Déjalos enfriar y luego refrigera al menos 2 horas.
Carameliza el azúcar
Antes de servir, espolvorea azúcar encima y quémala con un soplete de cocina hasta que se forme una capa crujiente y decora con frutilla de tu preferencia.
Golpea suavemente la capa de azúcar con la cuchara para romperla; ese contraste crujiente con la crema es lo que hace especial a este postre.









