Mini huerta de aromáticas en casa

Hay muchas maneras de considerar las plantas. Por su belleza, su carácter ornamental o por sus propiedades. Estas últimas son, en realidad, el principal motivo para tener un huerto medicinal. Un espacio que nos permitirá valernos de los principios activos de la naturaleza en nuestro beneficio. Algo que el ser humano hace desde la Antigüedad ya que, con mayor o menor conocimiento, el uso de plantas medicinales nos acompaña desde que el mundo es mundo. Por eso, tener nuestro propio huerto medicinal no deja de ser recurrir a una de las tradiciones más antiguas que existen. La de utilizar los secretos que encierran las plantas para mejorar nuestra salud.

Las razones para tener un huerto medicinal son variadas, y no tienen por qué estar enfocadas únicamente a curar. Tener plantas medicinales también nos permitirá paliar de forma natural dolencias como la indigestión o la ansiedad. Basta con conocer cuáles son las ventajas de cada una de ellas, y utilizarlas a nuestro favor. Y no: tener un huerto medicinal no implica un gran despliegue de espacio. Incluso, podemos cultivarlo en contenedores en una terraza o balcón. En realidad, lo único que demanda para prosperar es conocer algunos detalles de su cultivo.

Por sus muchas bondades naturales y, también, por su carácter aromático veamos cómo tener nuestro propio huerto medicinal. Uno que podremos utilizar tanto para infusiones como para emplastos, para hacer de nuestra naturaleza la mejor aliada.

CONSEJOS PARA PONER EN MARCHA NUESTRO HUERTO MEDICINAL

Como decíamos, tener un huerto medicinal no difiere en realidad de tener uno convencional. A nivel de cultivo, las plantas medicinales se cultivan como se haría cualquiera de las plantas de huerto convencionales. Y no nos referimos a una determinada pauta de agua o de sol, porque no existe una común para todas. Nos referimos, más bien, a la única manera posible de cultivar: atendiendo a las necesidades específicas de cada planta. Y esto incluye un aspecto importante: ser conscientes de nuestro clima y elegir plantas medicinales que puedan prosperar en él. Una máxima que podemos hacer extensible también a plantas de exterior, y que nos ahorrará la frustración de ver que no pueden prosperar.

Más allá de esto, hay algunos aspectos a considerar antes de poner en marcha nuestro huerto medicinal. Unos que permitirán que éste cuente con todo lo que necesita para hacer que nuestras plantas crezcan correctamente.

1. Elegir cuidadosamente el lugar de plantado de nuestro huerto medicinal

Un punto de partida básico para un huerto medicinal pero, también, para un huerto convencional. Lo más recomendable es orientarlo de norte a sur, para contar así con el menor tiempo de sombra posible.

Pero ojo: cuando hablamos de elegir el lugar de plantado no solo nos referimos a la orientación. También hay que contemplar de qué espacio disponemos para nuestro huerto medicinal. No es lo mismo disponer de una mesa de huerto que de un espacio directamente en suelo en el jardín. No es que el tener más o menos espacio determine cómo debemos cultivar nuestro huerto medicinal. Determina, en realidad, el número de plantas que podemos disfrutar.

Además de esto, es recomendable situar nuestra pequeña farmacia verde cerca de una toma de agua. Así y, sobre todo, si tenemos plantas con alta demanda de riego no tendremos inconveniente a la hora de instalar un kit de riego por goteo. Un sistema de sencilla instalación que nos permitirá regular el riego de nuestras plantas y desentendernos de él.

2. Utilizar un sustrato adecuado

En líneas generales, un huerto medicinal demanda el mismo suelo que un huerto convencional. Para que nuestras plantas puedan salir adelante, necesitan un sustrato muy específico. Uno rico en nutrientes, con textura suelta, que mantenga la humedad y que sea, a la vez, capaz de drenar. Propiedades, en suma, propias de los sustratos de huerto.

Un apunte. En líneas generales, el sustrato de nuestro huerto medicinal necesita atención especial. O, dicho de otro modo, una renovación regular de sus nutrientes. Sin embargo, si optamos por plantas de origen mediterráneo, no tendremos que velar tanto por su fertilidad. Están acostumbradas a crecer en condiciones sumamente rústicas.

3. Colocar correctamente las plantas, fundamental

La disposición de las plantas de un huerto medicinal no debe responder, únicamente, a una cuestión estética. Debe hacerlo, en realidad, a las necesidades de las plantas que lo integren.

Cuando hablamos de necesidades, hay varios aspectos a tener en cuenta. Por un lado, el crecimiento de las plantas. Si combinamos distintas plantas medicinales, lo ideal es que coloquemos en la parte trasera las que alcanzarán mayor tamaño. De esta manera, no le restarán sol a las de menor envergadura. También hay que contemplar las necesidades de riego de unas y otras, para agruparlas según su demanda.

Y por último y sobre todo si plantamos nuestro huerto medicinal con semillas de huerto, cuidado. Es importante respetar las distancias de plantado establecidas para cada planta. Solo así tendrán el espacio suficiente para poder crecer y desarrollarse correctamente.

4. Conocer las plagas que pueden amenazar nuestro huerto medicinal

Algo que nos puede evitar muchos disgustos. Eliminar las plagas de forma natural es importante desde el mismo momento de su aparición. Pero, más que ponerles solución, lo ideal es tratar de darles esquinazo. Algo que podemos conseguir conociendo cuáles son las plagas más habituales de las plantas de nuestro huerto medicinal, y combatiéndolas mediante el uso de plantas medicinales que también actúan como repelentes naturales. ¡La naturaleza nos demuestra, una vez más, su infinita sabiduría con gestos como este!

5 PLANTAS QUE NO PUEDEN FALTAR EN NUESTRO HUERTO MEDICINAL

Pasemos a la acción. Porque, más allá de saber cómo preparar nuestro huerto medicinal, lo interesante es qué plantar en él. Una elección sumamente personal, ya que dependerá en gran medida de qué queramos conseguir con dichas plantas.

Sin embargo y más allá de esto, hay algunas plantas medicinales que son auténticos imprescindibles por múltiples motivos. Una pequeña lista que merece la pena conocer antes de plantear con qué plantas queremos empezar. Y sí: muchas de ellas están en el top ten de las plantas aromáticas. Pero es que, curiosamente, también son medicinales.

1. Albahaca, una aromática que no puede faltar en un huerto medicinal

Es una de las plantas aromáticas más demandadas por sus aromas, pero son menos conocidas sus propiedades medicinales. Es perfecta para aligerar pesadez estomacal, como sedante e, incluso, para paliar el cansancio. Su cultivo demanda mucho sol, escaso riego y estar protegida del frío.

2. Lavanda, una preciosa planta llena de bondades

Es una de las plantas preferidas de los amantes de la jardinería por su porte y su perfume. Pero, más allá de lo estético, la lavanda es ideal para sanar dolores de cabeza o musculares e, incluso, como sedante natural. Demanda una buena exposición solar, poco riego y buena temperatura.

3. Orégano, perfecta para problemas respiratorios

Sorprende saber que una de las aromáticas más utilizadas en cocina cuenta, además, con unas propiedades medicinales únicas. El aroma del orégano es perfecto para paliar tos, bronquitis e, incluso, insomnio. Necesita buena exposición solar, riego moderado y buena temperatura para poder dar flor.

4. Menta, otro clásico culinario que es clave en el huerto medicinal

Es, probablemente, una de las plantas aromáticas con más propiedades medicinales. Se utiliza para calmar la tos, para paliar dolores de todo tipo, como estimulante, contra los calambres… ¡para un montón de cosas! Necesita semi sombra y riego frecuente.

5. Tomillo, un antiséptico natural

Y dejamos para el final la que, para nosotros, es la planta imprescindible de cualquier huerto medicinal. Y es que el tomillo es una de las plantas aromáticas con mayor número de propiedades. Tantas que, todavía, se están descubriendo algunas de sus bondades. La más importante es que es un antiséptico natural súper potente, utilizado tanto en infusión como en emplastos. Necesita un suelo pobre y bien drenado, poco riego y buen sol.

¿Te animas a tener tu propio huerto medicinal? ¡Cuéntanoslo!

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