Con éste son 11 años de aquel 5 de junio de 2009 y aún me resulta complicado definir que comunicar para impedir que el paso del tiempo arroje el a veces inevitable olvido.

Siento que nada alcanza para describir, para dimensionar, para responsabilizar ni mucho menos para aliviar. Y encuentro, en el abono al recuerdo y en consecuencia, la apuesta por el no olvido, la hasta ahora más útil de las aportaciones que desde mi actividad profesional puedo hacer.


También lo puedes ver en https://www.youtube.com/watch?v=E-cliJnDbyY&feature=youtu.be


Bueno, quizá fue diferente aquel año cuando recordaba la liberación el primero de enero, de Delia Botello, con quien sostuve una larga conversación ante las cámaras de TV Azteca Sonora mientras ella estaba recluida en el CERESO de Hermosillo purgando una condena porque como Coordinadora de guarderías del IMSS en la supervisión aplicó el Chek List que la institución ordenaba y con base en ello firmó la autorización correspondiente para que la guardería ABC siguiera funcionando. Sí, el hilo se rompió en aquella ocasión por lo más delgado, y lo más delgado del hilo suele ubicarse donde están los más jodidos o menos influyentes.

Estamos viviendo ahora momentos diferentes, circunstancias que antes, como humanidad, a esta generación no había tocado. La ya tradicional marcha desde lo que queda de las instalaciones de la guardería hasta las escalinatas del Museo y biblioteca de la Universidad de Sonora no se llevará a cabo. No escucharemos ahora el sordo golpe a los tambores, no veremos las 49 banderas hondear, tampoco las carriolas serán empujadas. Ahora los pies de cientos de hermosillenses, pero particularmente de los familiares de las víctimas, no serán movidos con afán, a veces empujados y muchas otras anclados por el dolor que cargan sobre ellos.

Volveremos a ver las imágenes de hace once años y volveremos a revivir aquella tarde gris y a respirar el denso ambiente que nos envolvió y nos hermanó en el dolor, la búsqueda de explicación, la incomprensión a las respuestas y la insatisfacción que indigna y frustra porque no hay justicia que alcance, porque no hay justicia que llegue. Hermosillo no debe olvidar aquella tragedia donde en un incendio que, provocado por la mano del hombre (de acuerdo al peritaje), se salió de control; llegó al inmueble que funcionaba como guardería con medidas de seguridad que no respondían a las necesidades y murieron 25 niñas, 24 niños y otros 106 resultaron lesionados

Y mientras llega la justicia, sigamos abrazando el recuerdo para que no llegue el olvido.


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www.soledaddurazo.com

@SoledadDurazo


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