La semana pasada cerraba con un mal sabor de boca para los cinéfilos, ya que fuera de las constantes noticias deprimentes respecto al Coronavirus, se anunció un aumento en el precio de servicios digitales en México. Es decir, plataformas/Apps como Netflix, Spotify, Airbnb o Uber, subirían el precio de sus servicios debido a un nuevo impuesto decretado por Hacienda, sin embargo no es como suena, de hecho, Netflix no tuvo razón para aumentar sus precios.

Este impuesto es del 16%, y no es algo que surgió de la noche a la mañana, es algo que se firmó desde el 9 de diciembre del año pasado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) o también llamado SAT por Satanás, y fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el día mencionado.

Además, tal mismo impuesto no apareció en diciembre, sino que ya estaba incluído en los pagos de los usuarios hacia las plataformas digitales, sólo que ese dinero no se quedaba en México, se iba hacia el extranjero, lo que esta Ley de Impuesto al Valor Agregado (LIVA) busca, es retener ese porcentaje en México.

Es decir, que si plataformas digitales como Netflix están anunciando un aumento de precios en sus planes, no se debe a este impuesto (que de acuerdo al SAT ya se cobraba), aunque Netflix así lo alegue.

Amazon Prime Video por su lado, es una plataforma que poco a poco va haciendo sombra sobre Netflix y complejos de cines, por su cuenta anunció que sus paquetes se mantienen igual porque estos ya incluyen el impuesto del 16%.

También, ni la aplicación de alojamiento Airbnb, ni Spotify que ofrece música en streaming, ni la app de citas Tinder, u otras prestadoras de servicios al clic, han anunciado aumento de precios (qué raro), por lo cual se desconoce la razón verdadera del aumento a Netflix.

Si se trata de un aumento en sus costos porqué sí, que se atrevan a decirlo, y no se justifiquen con este “nuevo impuesto” para sacar ventaja como muchas empresas mexicanas lo han hecho. Ventajosamente se apoyan en cualquier situación para subir precios a capricho, u ocultarlos entre líneas.

En Sonora por ejemplo, hay tiendas Soriana, OXXO y Super del Norte que esconden sus precios, o que la etiqueta del precio no coincide con el artículo en anaquel. Esto en medio de la pandemia, en donde las personas realizan compras lo más rápido posible para no estar en un prolongado contacto público.

*LOS IMPUESTOS EN MÉXICO NO FUNCIONAN*

Siempre que el Gobierno mexicano anuncia un nuevo impuesto a tal o cual producto, o servicio, me incomoda, pero más que eso, me da mucho para pensar. Sobre todo porque así como anuncian nuevos impuestos para aportar al país y mejorarlo, al día siguiente los medios de comunicación publican reportajes de las clases políticas con propiedades en México y el extranjero, que adquirieron con lo que se robaron por años.

Funcionarios públicos, que aparentemente ganan una miseria, y que comen tacos de frijol todos los días con su agua de horchata en vaso biodegradable, resultan ser propietarios de bienes inmuebles millonarios en Estados Unidos (caso Alejandra Barrales, Ricardo Anaya, Elba Esther Gordillo, Javier Duarte, etc), España (caso García Luna, Miguel Ángel Yunes Linares, etc) o México (caso Gaviota).

Hablando de manera mucho más reciente, menciono la compra de insumos médicos a sobre precio por parte del Gobierno de cuarta, a la familia Barlett. Se trata de 20 ventiladores adquiridos en 1.5 millones de pesos cada uno. Cuando estos tienen un costo aproximado de medio millón de pesos por unidad

Ahora, me podría echar un escribiendo un pergamino de casos de corrupción en donde miles de millones de pesos acabaron en bolsillos de las familias políticas. Quienes curiosamente, tras ganar cierto puesto de inservibles públicos, entran en las listas de los más ricos de México o el mundo.

Es por lo anterior que creo que la recaudación tributaria siempre me causa “incomodidad” al escuchar aumentos de precios, con el mismo salario de siempre, con los mismos baches, con los mismos postes de luz sin funcionar, con tandeos de agua, con decadencia educativa, con incertidumbre sobre la calidad de vida futura.

Sea a Netflix, el precio de la taquilla, los DVD´s o renta digital de contenidos, seguramente mientras le encuentren un pero, le meteran impuesto. Que pagará el viaje de estudios al extranjero de algún junior, o el guardarropa de alguna primera dama telenovelera.

Pero aun con todo lo negativo mencionado aquí, hay un detalle positivo. Se demuestra que México no es un país pobre, porque aun con todo lo que le roban, continúa funcionando, y que simplemente hay que luchar por cambiar las reglas del juego. Para que esos miles de millones de pesos no acaben en supuesto hospital, que es obra negra (Peña Nieto), y para que estos políticos acaben tras las rejas por crímenes en contra de los intereses de un país.

*Andrés Lechuga es Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora. Es periodista, y escritor amante del cine. También habla sobre él en Fuera de Foco.

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