CARLOS, RAMÓN, MANUEL Y UNAS MONJAS DE TARRAGONA
Ana L. Coll (@yanak61)

En 1972, tras quince años de éxitos, El Dúo Dinámico formado por Manuel de la Calva y Ramón Arcusa, se separó. Pioneros del fenómeno fan para las generaciones que nacieron recién acabada la Guerra Civil española, con sus modernos ritmos pop precursores en el panorama musical del franquismo, Manuel y Ramón decidieron que su futuro se encontraba lejos de los estudios de grabación y de los escenarios y se reconvirtieron, por separado, en exitosos productores de otros artistas. Barceloneses ambos, Manuel comenzó su nueva vida personal y profesional en Madrid mientras que Ramón hizo lo propio en Miami. La amistad había nacido en la fábrica de motores de aviación en la que ambos trabajaban como operarios y fruto de sus conversaciones sobre la pasión que les unía: la música. Tras meses de ensayos, los dos jóvenes tocaron por primera vez a finales de diciembre de 1958 en una emisora de radio local. Los principiantes se presentaron ante el locutor diciéndole que su nombre artístico era The Dynamic Boys, pero el periodista, siguiendo la ordenanza del gobierno de Franco, se negó a presentarles bajo tal nombre y los rebautizó en esos mismos momentos anunciando al Dúo Dinámico.

Carlos Toro es un veterano y muy conocido periodista deportivo que en su juventud había soñado ser cantautor. Desde entonces hasta aquí, Carlos ha compaginado su carrera en los medios de comunicación con el de letrista de más de mil canciones, algunas de ellas conocidísimas por el público de lengua española. Durante décadas, Carlos Toro, trabajó con Manuel de la Calva y con Ramón Arcusa siempre por separado. Fue a mitad de la década de los años 80 cuando Carlos ofreció a Manuel la letra de “Resistiré” para que le escribiera la melodía. Algo después Manuel y Ramón firmaron un contrato con la casa de discos Sony para publicar un álbum de sus viejas canciones y añadir, casi de propina, algunas nuevas. El disco sencillo que abrió el camino fue, “Resistiré”, cantado por Manuel y Ramón aunque firmado por Carlos y Manuel. Y los hijos de los fans de los años sesenta, la juventud de la Transición española, la recibieron con un furor similar al que había mostrado sus padres tiempo atrás.

Todos los 15 de febrero se celebra en el mundo el Día Internacional del Cáncer Infantil. Sabedores que los pequeños enfermos españoles, por sugerencia de sus cuidadores, cantaban esa canción variando la letra para incrustar estrofas con mensajes de ánimo alegre y combativo, el 15 de febrero de 2017 el Dúo Dinámico hizo público la donación de de sus derechos a la Fundación Juegaterapia para que la melodía pudiera cumplir su más noble fin: ser un arma de guerra contra el mal que intenta apoderarse de los más inocentes.

Durante los años de la crisis que asoló hasta su destrucción a la clase media de España masacrando nuestros empleos, haciendo imposible que los jóvenes encontraran trabajos remunerados con dignidad, desmantelando nuestra Educación y Sanidad públicas, algunos partidos políticos, esos dirigidos por hombres y mujeres que nunca saborearon la amargura del pueblo español en su obsesión en poner a salvo sus infinitas prebendas, tuvieron la peregrina idea de convertir a “Resistiré “en la canción de sus infames actos públicos. Fue entonces cuando Carlos Toro dio un paso adelante y un puñetazo sobre la mesa prohibiendo dicho escarnio gritando a los cuatro vientos una sola frase:

_ “Resistiré” es una canción apolítica.

Cuando el 15 de este mes de marzo el Gobierno de España decretó el Estado de Alarma y la cuarentena nacional, madrileños de todos los barrios comenzaron a salir a las ocho de la noche a aplaudir a los servicios públicos que comenzaban a jugarse sus vidas para salvar las nuestras. Y no fueron pocas las ventanas desde las que empezó a sonar, a veces reproducida y otras cantada en viva voz, la música y letra de “Resistiré”. Madrid, ciudad mártir en tantas ocasiones, Madrid “rompeolas de todas las Españas” como escribió el poeta Antonio Machado, marcó camino y, en apenas un par de noches aplausos y canción empezaron a resonar a la misma hora desde millones de hogares de toda la geografía nacional.

Nuestra lengua es tan rica que hasta recoge, al menos dos términos para describir a los juristas de formación deficiente o de criterio malicioso: se les llama leguleyos o picapleitos. Y bien, en plena conmoción ante la brutalidad de un enemigo hasta ahora desconocido y con el que apenas semanas atrás no contaba nadie, aparecieron leguleyos y fantoches aficionados a augurar todo tipo de castigos, económicos e incluso penales, a aquellos que osaran violar la propiedad intelectual de los autores de la canción. Manuel y Ramón no hicieron esperar su respuesta concretada, una vez más, en la donación de todos sus derechos, esta vez a la Comunidad de Madrid, y por extensión en este mundo globalizado, a toda España. Carlos Toro también quiso salir al quite explicando que estaba recluido en la casa en la que vive solo. Que intenta bajar lo mínimo a la calle por lo que su alimentación en estos momentos está basada en frutos secos y en conservas. Que él nunca ha sido un hombre de lágrima fácil por lo mucho que lleva ya vivido en su larga existencia, pero que cuando cada noche abre las ventanas de su domicilio y, entre las ocho y las ocho y cinco de la tarde escucha los aplausos y “Resistiré”, se le pone la piel de gallina por la heroicidad de tanto español anónimo.

En estos días, tan atípicos y pesarosos, a salvo ya de fantoches y leguleyos, los españoles hemos compartido por las redes sociales cientos, sino miles de versiones de “Resistiré”. Cada uno cantándola como buenamente puede. Y eso está uniendo más al país que todas las instituciones políticas juntas empezando por la Casa Real que parece ausente, quizás ensimismada por la nueva remesa de escándalos que se van conociendo del anterior monarca que tampoco ha tenido un verdadero gesto de empatía hacia su saqueado pueblo. De todas esas cientos, sino miles de versiones, quizás la que me ha impresionado es la que quisiera compartir ahora con ustedes. Se trata de la versión de unas monjas de la orden religiosa Germanas de la Consolació que cuidan a los ancianos de la residencia de la Casa Mare de Jesús en Tortosa, Tarragona. Quizás porque, si no fuera por los hábitos, no sería fácil distinguir entre las cuidadoras y las personas que son cuidadas. Quizás porque, en estos momentos, más del treinta por ciento de los fallecidos en España por coronavirus son abuelos y abuelas residentes en estas instituciones. Suman más de mil quinientos los que han fallecido lejos de sus familias, sin duda, la obra más grande de la vida de cada uno de ellos.
https://okdiario.com/video/entranable-version-resistire-que-protagonizan-varias-monjas-5343907






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