A prácticamente todos los habitantes del planeta nos invaden sensaciones y sentimientos más o menos compartidas.

  • Existe un temor lógico por el impacto que la pandemia pueda representar en nosotros y en nuestro círculo cercano.
  • Compartimos un deseo profundo porque las cosas mejoren, que se detenga esta amenaza, que no se siga enfermando, aislando y muriendo gente.
  • Buscamos culpables.
  • Toda acción nos parece mínima o retardada... (bueno, no a todos que se manejan bajo sus propios otros datos).
  • Nunca como ahora la incertidumbre en el futuro inmediato había sido tan grande.
  • Conforme vamos viendo la realidad propia o ajena; cercana o lejana, la situación va cobrando justa dimensión ante nuestros ojos.
  • En todo esto por supuesto que tenemos capacidad de respuesta, de reír y de soñar.
  • Poco a poco vamos revalorando espacios, personas, circunstancias.
  • Nos permitimos más espacios de introspección y retamos a nuestra creatividad.
  • Y en medio de todos los temores sabemos que debemos buscar y encontrar respuestas.
  • Y comprendemos que esas respuestas vendrán algunas veces de los gobiernos, otras de las empresas y principalmente de nosotros los ciudadanos.
  • Los datos, la frialdad de los números nos muestran panoramas difíciles de afrontar. Por una parte en lo que respecta a lo más importante: la salud. Grandes potencias atraviesan ahora por momentos sumamente críticos; vemos eso y por supuesto comparadas nuestras capacidades como país, es imposible no temer lo peor.

Por otra parte, la economía. Baja la capacidad de compra y el ciclo deja de completarse y si se completa lo hace con más bajo alcance. Eso en la parte digamos doméstica porque además hay que agregar la depreciación del peso, la baja del petróleo...

Pero hay una realidad que ya se está padeciendo y que la están pagando principalmente pequeñas y medianas empresas. Muchas de ellas que viven al día y que a la vez son el sustento para miles de familia en nuestro país.

Aquí es donde se ocupa no solo la creatividad sino también la solidaridad. Muchas empresas están haciendo un esfuerzo extraordinario para enfrentar la contingencia, reduciendo precios, aumentando promociones, recortando horario para bajar costos y algunas ya han tendido que despedir personal.

Ocupamos solidaridad para con esas pequeñas y medianas empresas, que en nuestro país son más de 4 millones y su participación en el mercado es de 97.3% (Según datos de la Encuesta nacional sobre productividad y competitividad de las micro, pequeñas y medianas empresas ENAPROCE 2018).

Hoy más que nunca el “Consuma lo local” más que una frase debe ser el abrazo solidario que a través de tal acción, demos a millones de [email protected]; nos demos entre [email protected] [email protected] que directa o indirectamente nos impacta.

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