Aunque no nos demos cuenta, nuestro estado psicológico está siempre influido por lo que ocurre a nuestro alrededor: las emociones no surgen en el vacío ni nacen espontáneamente en nosotros.

Es por eso que cuando ocurre un cambio radical en lo que nos rodea, nuestras emociones y disposiciones psicológicas también cambian, lo queramos o no. Y, desde luego, la pandemia global causada por el coronavirus SARS-CoV-2 es un cambio que ha sacudido los cimientos de nuestra sociedad. Como consecuencia, este virus no solo ha tenido un impacto en la economía, la política y hasta en nuestra movilidad: también lo ha tenido en nuestras mentes.

En este artículo veremos algunas ideas, consejos y recomendaciones para saber lidiar con la ansiedad producida por la pandemia del coronavirus, dado que este estado psicológico es uno de los más frecuentes entre quienes ven su vida limitada o incluso comprometida por el riesgo del COVID-19 (la enfermedad del coronavirus) y por las medidas que los gobiernos están tomando para ponerle freno.

1. No obsesionarse con la información

Hay que ser muy selectivo con la información: ante los temas de salud, más que nunca, la calidad es más importante que la cantidad. Hay que controlar las ganas de saberlo absolutamente todo acerca del virus para no entrar en una espiral de hipocondría, es decir, temor constante y sospechas de estar viendo todo el rato síntomas de la enfermedad.

2. Dormir bien y comer bien

Cuando cambiamos radicalmente de hábitos, es fácil caer en hábitos dañinos para nuestro cuerpo, como dormir poco y comer mal. Esto genera un desgaste en nuestro cuerpo, que a la vez nos predispone a sufrir ansiedad y bajo estado de ánimo; es por ello que cuidando estos aspectos de la cotidianidad estaremos protegiéndonos contra la ansiedad.

3. Mantener la mente activa

Que no podamos movernos mucho para evitar el riesgo de contagio no significa que nuestra mente también deba permanecer quieta. De hecho, ocurre más bien lo contrario.

El motivo de esto es el siguiente: lo queramos o no, lo más probable es que en situaciones en los que nos vemos obligados a renunciar a muchos de nuestros hábitos, caigamos en la trampa de la rumiación psicológica: centrar nuestra atención en pensamientos angustiantes acerca de lo que pasa o lo que podría pasar, y darles vueltas constantemente a esas ideas, dándoles cada vez más poder.

4. Ponerse horarios

La procrastinación, o tendencia a dejarlo todo para más tarde, es un fenómeno al cual estamos más expuestos cuando pasamos mucho tiempo en casa, y eso nos lleva a vivir de manera desorganizada y expuestos a situaciones ansiógenas: por ejemplo, es lo que pasa cuando hemos estado mucho tiempo viendo vídeos en Internet y al llegar la noche nos damos cuenta de que apenas hemos estudiado para un examen.

Para ello, es importante estructurarse el día a día y ponerse horarios que actúen como referencias temporales. Si es necesario, también podemos usar alarmas y recordatorios.

5. En caso de necesidad, terapia online

A veces es necesario contar con ayuda profesional. Afortunadamente, incluso en situaciones en las que hay que permanecer en casa para evitar los contagios, es posible asistir a consultas de psicología mediante la terapia online. Los profesionales de la salud mental estamos formados para atender mediante sesiones de videollamada en las que es posible obtener todos los beneficios de la psicoterapia presencial, aunque en este caso a distancia y a través de Internet: la única diferencia fundamental es el canal de comunicación.

Fuente: psicologiaymente.com



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