Recuerdo un suceso que prácticamente abrió la capacidad crítica que todos tenemos. Lo conocí tiempo después de ocurrido y tuvo que ver con Los Beatles. ¿Recuerdan ustedes esa vez que John Lennon dijo que eran más famosos que Jesús? Poco después la controversia se desbordó. Se inició un ‘Boicot Beatle’ invitando a la gente que cogiera sus discos y material beatles y se dirigiesen a puntos determinados para quemarlos.

Obviamente los fanáticos, muchos de derecha y otros mera y pobremente fanáticos, llegaron a amenazar de muerte al compositor. Se quemaron muchos discos y hubo rabietas histéricas. Obviamente no entendían el chanfle de lo que dijo. Lennon era desmesuradamente inteligente y una frase de tal calado no se suelta a lo tonto. Lennon estaba dolido precisamente por eso, porque la industria del espectáculo del entretenimiento, de la diversión y el impulso frenético a la diversión de tiempo completo distraían a millones de las atrocidades que el mundo vivía. Sí, la inmensa arquitectura de la injusticia social está ahí ante nuestros ojos y nos olvidamos no solo de verlas, sino dejamos de sentirlas y muchos creen que la injustica, la corrupción, el crimen es normal.

Y eso es muy claro en nuestra vida contemporánea. México está hecho de una lucha para que pueda verse algo de justicia. Miles de eventos, de actos heroicos, de actos de legitimidad pasan ya sin ser percibidos o apenas recordamos la aspereza y la valentía de ciertas personas para construir condiciones de vida digna. Por ejemplo, parece no importar el asunto de la Constitución, el enorme entramado de vivencias que implicó la Independencia, la defensa de niños héroes. Las cicatrices de la historia se olvidan porque muchas de esas fechas se usaron como puentes, puentes vacacionales.

Antes de pensar que millones de trabajadores, estudiantes merecen días de asueto convenientemente repartidos a lo largo del año, se pensó en las fechas conmemorativas de nuestra nación para usarlas de puente. Entonces muchos ven con alegría la cercanía de ciertas fechas no por lo que significan, sino por lo que implican, vacaciones.

Aunque es cierto que muchos mexicanos emplean esos días para visitar centros y lugares históricos, muchos más los aprovechan para legítimamente disiparse. Es cierto que las empresas de la industria vacacional se aprovechan para exprimir a los vacacionantes.

La intención de la propuesta del Presidente de refrendar, de darle su lugar a los días de conmemoración de los eventos históricos que han manufacturado a sangre y dolor a nuestra historia, conserven su luz, su radiación histórica, su virtud pedagógica y de construcción de identidad.

Ese es el punto, nuestra identidad. Preguntémonos de qué manera hicimos nuestra identidad. ¿De qué está hecha? Un día siéntese en una banca de un parque y reflexione y sienta el qué de su identidad, que de hecho la tiene. Su identidad de mexicano. ¿Cómo fue dándose? ¿Cuanto siente el amor o no a su patria? ¿Y quien es su patria, qué es? La patria es un conjunto de símbolos que contienen actos: la bandera, el himno, la historia de la que usted es producto. Porque venimos de generaciones que de alguna manera tuvieron participación en la historia. La Patria es la gente, el idioma, el territorio. Nuestra identidad es muy importante para nuestras vivencias. Y esa identidad se hizo por las acciones de los que hicieron historia. Refrendar los hechos históricos es refrendar nuestra identidad. De qué lado estamos, de qué manera pensamos, si hemos sido o no quienes han padecido por las injusticias.

Ese fondo de asunto se trae a colación cuando el Presidente instala mediáticamente un tema a debatir. No son los puentes vacacionales, es el olvido de nuestra identidad, la forma de refrendar y recordar que somos sujetos históricos, que tenemos una forma social de existir, de trabajar, de resistir y pensar.

Hay que considerar que la batalla ideológica que López Obrador ha emprendido es una batalla que conjuga justicia con nacionalismo. Recordemos como una clase social se siente identificada con lo extranjero. No es casual que los más poderosos del país casi abrieron las puertas a las intervenciones estadounidenses, a medidados de 1800; la francesa. Ellos estaban de plácemes con esas intervenciones y hasta hospedaje les daban. Por ello revisemos nuestra identidad, veamos qué dicen las fechas conmemorativas respecto a ellas.

La batalla ideológica no sólo es contra la corrupción, contra la traición, contra el consumismo, el dispendio, el desperdicio. Es también en favor de repensar qué tanto de historia corre por nuestras venas psíquicas.

Por ello el Presidente acusó la falta de civismo y ética en la educación escolar que abandonó prácticamente esos ejercicios de identidad histórica.

No cabe duda que la personalidad provocativa del Presidente tiene intenciones variadas: agitar los debates, las investigaciones, las consultas, las reflexiones. Lennon tenía razón: hay que imaginar un mundo mejor y hay que agitar conciencias.

'La identidad y nuestra patria, es como el hogar y la familia. El eslabón de nuestro proceder.

Octavio Almada


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