El próximo 9 de febrero se celebrará la nonagesima segunda edición de los premios de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, es decir, Los Premios Óscar, como popularmente se conocen. Entre polémicas sexistas, debates sobre cintas ignoradas, y otros temas sobre la mesa, figuran tres mexicanos, entre los cuales hay un sonorense, Gastón Pavlovich, quien podría llevarse la dorada estatuilla.

José Gastón Pavlovich Rodríguez nació un 19 de junio de 1968 en la fronteriza ciudad de Agua Prieta, Sonora. Un niño de familia ganadera, que tuvo que estudiar su educación básica en Estados Unidos, ya que en las escuelas del lado mexicano no había libros.

Más adelante se dirigió a los estudios de Política Económica en la Universidad de San Diego. Después para perfeccionarse en la rama de la Economía, invirtió un tiempo en Francia. Tras eso, por amor, tomó un posgrado en Filosofía en la ciudad de Roma, Italia.

Gracias a su currícula económica-cultural, posteriormente “participó” en proyectos gubernamentales durante las administraciones de Vicente Fox Quesada, y Felipe Calderón Hinojosa. Pero sus propuestas jamás pasaron de eso por alguna razón, si no era la falta de confianza por parte de los entonces presidentes, era el personal, el dinero, etc.

Es entonces que Gastón recordó su pasión por las historias, y sobre todo, el sueño que hasta ese momento mantenía arrumbado en un rincón de su ser: hacer una película. Por ello desempolvó su guión de El Estudiante (Roberto Girault, 2009), se hizo el proyecto y a su vez él mismo se hizo conocedor de todo el proceso que involucra la producción de un largometraje.

SU ENCUENTRO CON MARTIN SCORSESE

La vida llevó a Gastón hasta la producción de la película Max Rose (Daniel Noah, 2013) protagonizada por Jerry Lewis, proyecto que lo hizo visitar el Festival de Cannes, en donde tuvo contacto con los representantes del legendario actor estadounidense Tom Hanks. Quien se encontraba atascado con una película independiente. Se trató de A hologram for the king (Tom Tykwer, 2016), proyecto que Gastón hizo rodar.

Después, durante una cena los representantes de Hanks hablaron con los de Martin Scorsese sobre una película que Hollywood no quería apoyar. Scorsese había sido abandonado por varios productores que no confiaban en el proyecto. Es ahí cuando los representantes de Tom Hanks recomendaron al sonorense para hacer la película Silence (2013), que después sería nominada a tres premios Óscar.

Desde entonces el sonorense que vive entre la ciudad del sol, y la ciudad de las estrellas (Hollywood), nunca más se separaría del legendario director neoyorkino.


GASTÓN SALVÓ THE IRISHMAN

El sonorense llega a la producción de The Irishman como premio por su impecable trabajo en la mencionada película Silence. Sin embargo, la historia de gangsters era más un proyecto de Robert De Niro, que de Scorsese. Por lo que el director neoyorkino y el productor sonorense tuvieron que convencer a la leyenda De Niro para obtener su visto bueno, delegando así al aguapetrense una responsabilidad vital.

Gastón recibe nuevamente una historia en la que ningún estudio confiaba. Las especificaciones técnicas de Scorsese, el vasto elenco de De Niro, Al Pacino y Joe Pesci, y la duración de la película eran aspectos que lanzaban por los cielos el presupuesto. Nadie invertiría en un proyecto que se acercaba al presupuesto de una película de superhéroes, sin serlo, y ningún cine exhibirá una película de tres horas y media. Sin embargo, Gastón acude con Netflix quien estaba abriéndose a proyectos más cinematográficos y es entonces que consiguen mayor libertad de presupuesto, duración de película y espacios en cines seleccionados.

El resto es historia...

FUGA DE CEREBROS

Gastón Pavlovich es un ejemplo más del talento que existe no sólo en Sonora, sino en México. Talento que se explota en otros países, para que éste brille a tal grado de una nominación al Oscar, la cual es más razón de orgullo para todo Sonora y México.

No obstante, lo anterior no elimina el factor de la fuga de cerebros en éste y otros campos laborales de un país que tiene como prioridad el sorteo de un avión presidencial, en lugar de un aumento presupuestal al sector Educativo, o hablando de forma local, un estado que no termina de montar una Cineteca desde hace varios años.

Todo el éxito del mundo para Gastón Pavlovich la noche del 9 de febrero.

Con información de: El Financiero, Reforma, VICE, Forbes

*Andrés Lechuga es Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora. Es periodista, y escritor amante del cine. También habla sobre él en Fuera de Foco.
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