Soy buena para pelear, muy buena, una maestra.
He peleado toda mi vida...
Con la muerte, con la vida; por la vida.
Soy buena para pelear.
Por amor, con amor, de desamor.

Podría, estoy segura, pelear toda la vida...
Mis ex amores son testigo de que nunca pierdo, (eso pensaban).
Y quizás no he perdido mis peleas, he perdido mucho más.

Un día lo perdí todo, empezando por mí...
Y me quedé, seguí allí sin pelear, sin entenderme.
Dejé de pelear hasta tocar un fondo impenetrable y lo descubrí.
Pelear no me satisfacía, quería tocar fondo, un fondo tan doloroso e inolvidable; del cuál sólo podía volver.

Sí, soy buena para pelear, sólo que hoy estoy lista para ganarlo todo.


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