Porque esta etapa juega un papel clave en su futuro monetario, incúlcale a tus hijos conocimientos que les sirvan toda la vida.

La Comisión Nacional Bancaria y de Valores resume los errores que suelen llevar al desorden financiero: no saber cuánto ganas y en qué lo gastas, y no tener ahorros ni educación crediticia, la principal fuente de deudas en México.


Y como la prevención comienza en casa, “es vital hacer notar a tus pequeños que sus primeros años de independencia deben aprovecharlos para ahorrar y crear estrategias que los lleven a alcanzar sus metas a futuro, ya sea que se trate de una casa o, incluso, un buen plan de retiro, por más lejano que parezca”, aconseja la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

No hagas de las finanzas un tema aburrido. Explícale a tus hijos los puntos centrales con ejemplos concretos de su vida cotidiana

Por ello, compartimos contigo cuatro tácticas para formarlos.

1) Sé su mejor modelo a seguir

La manera en que te acercas al dinero hoy día es la fórmula que los chicos aplicarán mañana. Si eres precavida y ahorras, o si tienes unas finanzas fuera de control, seguirán tus pasos. Recuérdalo. Puede ser un incentivo para que tú misma apliques mejoras a tu cartera.

Lección para ellos: El ahorro es ley

Llévalos por el buen camino pidiéndoles que ahorren 20% de cualquier cantidad que reciban, ya sea por su regalo de cumpleaños o su mesada semanal. Con el objetivo de que no lo sientan como un castigo, ayúdalos a establecer una meta adulta, pero emocionante para ese monto, por ejemplo, el enganche de su primer coche.

2) Honestidad ante todo

Si la familia atraviesa por problemas económicos, no trates de ocultarlos, háblales con claridad del asunto; sin embargo, no los sometas a estrés. “Los jóvenes que ven pelear a sus padres por dinero tienen más posibilidades de sufrir de finanzas desordenadas en la adultez porque suelen ligarlo a conflictos”, explica Robert Kiyosaki, experto en autoayuda financiera.

Lección para ellos: Hablar de dinero está bien

Enséñales que es posible abordar el tema sin tabú y pueden pedir a sus amigos cambiar de plan si está fuera de su presupuesto, en lugar de tomar de su cuenta de ahorros para seguirles el paso. Sin duda, es una práctica clave, pues “la mayoría de los adultos gasta más de sus ingresos por presión social”, dice Kiyosaki.

3) Poner límites es necesario

Establece un tope de cuánto efectivo pueden gastar al mes y en qué, y no lo expandas por motivo alguno. Este método les hará ver la relevancia de hacer un presupuesto y respetarlo. “Lo importante es demostrarles que el efectivo no es un recurso ilimitado”, explica Claudia Pavón, subdirectora de Producto e Inteligencia Comercial de Bancomer.

Lección para ellos: Distribuye y vencerás

Kiyosaki estima que el momento de menos estrés financiero y mejor distribución de recursos sucede en la adolescencia, porque los jóvenes quieren aprovechar al máximo el dinero que reciben y todavía no pueden tener créditos propios, así que lo hacen rendir a como dé lugar y se adaptan cuando ya no tienen más. “Pídeles que reflexionen en el hecho de que autolimitarse es su responsabilidad”.

4) Involúcralos en las decisiones familiares

Haz que te ayuden a organizar una parte del presupuesto familiar, por ejemplo, las vacaciones. Este ejercicio les hará sentir que su voz cuenta. Podrían decidir juntos en qué actividad se gastará el capital o de dónde pueden obtener recursos extra, como no salir al cine con tal de contratar una excursión a un sitio paradisiaco.

Lección para ellos: Es vital planear a futuro

Esta práctica les inculcará por qué resulta esencial planificar sus gastos, que el dinero rinde más si sabes distribuirlo y que en ocasiones es básico sacrificar placeres por bienes mayores.

Una tarea básica

Pídeles que hagan una lista de sus necesidades y otra de sus placeres, y después que calculen el valor de cada uno, por ejemplo, su consumo de comida por semana y el uso promedio de Internet o telefonía celular. Luego hazles saber el costo real y las horas de trabajo que te tomó pagar todo para ponerlos en un contexto real. Cuidado, no se trata de hacerlos sentir culpables, solo conscientes de la diferencia entre requerimientos básicos y entretenimiento.

Fuente: vanidades.com


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