Han sido veinte años de increíbles avances para el cine en cada una de sus ramas. Desde la producción, hasta la manera de consumo. Pasamos de rentar VHS en el videoclub del centro, a tener varias plataformas con miles de películas y series en la comodidad de nuestros hogares.

Veinte años que se dicen fácil, pero que representan un enorme salto que beneficia a millones de personas. Quizá para algunos será poco, pero para hacer un punto de comparación, el paso del cine silente al sonoro, tardó treinta y cinco años.

DIEZ PRIMEROS AÑOS

Los primeros años del cine en el nuevo milenio son interesantes, y aun teniendo miradas borrosas (siendo nativo de la Generación Z) del pasado, se recuerdan bien. Por ejemplo, las funciones de permanencia voluntaria, la consulta de la cartelera en el periódico, y la nostálgica renta de películas VHS, un viernes por la noche.

En aquel entonces, el cine en México era un trabajo al cual se dedicaban los personas de familias adineradas o quienes contaban con alguna palanca. El querer ser director de cine no era un sueño común. Y si deseabas ser actor, tenías dos opciones de televisoras para probar suerte.

Por otro lado, el consumo de cine en una sala, era un privilegio aún más elitista de lo que es hoy. Fuera del Distrito Federal, y de otras capitales importantes, habían dos salas por ciudad; de los entonces ‘Cinemas Gemelos’, y otras pequeñas empresas locales.

Para quienes no tenían acceso a un cine, les restaba descargar (sujetos a una suerte de película nopor o virus) en el primitivo internet de principios de milenio, ir al tianguis de la esquina, o esperar los fines de semana de películas en el Canal 5 de Televisa, o el 7 de Azteca.

HOY

En la actualidad las funciones de cine están programadas, pagas por película. Y a penas y aparecen los créditos, los empleados te están corriendo con la escoba. Por su parte, el periódico como medio de comunicación, está cerca de la obsolescencia. La consulta de cartelera se ha ido a Google, y a los sitios y APPS oficiales de los cines. Y los VHS han sido superados por el DVD, y éstos por los servicios de video on demand (o streaming).

El sueño de trabajar dentro de la industria cinematográfica es tan común como querer ser abogado o astronauta. Y el dedicarse de lleno a ello, está dentro de las posibilidades de una mayoría considerable a comparación de hace años. Asimismo, el trabajo de actriz o actor se expandió más allá de los moribundos duopolios televisivos. Hay páginas de facebook, canales de youtube, e infinidad proyectos independientes donde desenvolverse.

Sin embargo, el cine se mantiene como un lujo. Con precios que superan el salario mínimo mexicano por ida a complejo ($161.00 mxn diarios, o -$8.35 usd- en 2019). El precio del boleto y dulcería varía dependiendo de la zona. Incluso dentro de la misma ciudad.

Las salas de cine aún no llegan a todas las ciudades del país. Por ejemplo, en lugares como Caborca, Sonora, llegó un complejo Cinemex apenas en 2016. Cuando en ciudades como en Heorica Nogales, y Hermosillo, las salas de cine están desde mediados del siglo pasado.

Siguiendo, el negocio de la proyección de películas se ha concentrado en Grupo México (Cinemex) y Organización Ramírez, S.A. (Cinépolis). Quienes dicen cuántas películas mexicanas exhibir, y cuántas extranjeras y por cuánto tiempo.

Las emocionantes y familiares tardes de películas por televisión abierta han sido rebasadas por el streaming. En donde puedes ver lo que quieras, cuándo, dónde y cómo sea.

CIERRE

Se acabaron los modernos ‘00’ para abrir paso a los ‘10’ en donde evoluciona aún más el cine y su manera de consumirlo en México y el mundo. Donde hay salas que mueven las butacas, te rocían fragancias y sustancias para vivir la trama ‘más de cerca’. Y en donde podemos ver una película ganadora a mejor fotografía en un celular de mil pesos mexicanos, y grabar un largometraje con el mismo.

(Los invito a leer la segunda parte, la próxima semana por éste mismo sitio)

*Andrés Lechuga es Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora. Escribe de cine en varios medios nacionales e internacionales. Apasionado por la poesía, la prosa y el arte en cualquier manifestación”

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