Se deben aprovechar todos los recursos naturales de manera integral para satisfacer las necesidades de la población, no sólo como alimento, sino que en ese proceso se tenga una mayor perspectiva de utilización de la materia prima para la cadena de producción, afirmó Tomás Jesús Madera-Santana, investigador en el Laboratorio de Envases del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) en Hermosillo.

Al exponer su conferencia magistral Aprovechamiento de los residuos agroindustriales (RAI), ¿verdad u otopía?, dijo que éstos son los recursos más abundantes y renovables en la Tierra; sin embargo, representan “un cuello de botella” para la agroindustria mexicana.

Al intervenir en la XXIV Reunión Universitaria de Investigación en Materiales (RUIM 2019), señaló que lo anterior se debe a que la acumulación de biomasa en grandes cantidades en cada ciclo de cultivo provoca un deterioro del medioambiente. “Por lo general, los procedimientos típicos para eliminar los RAI son usarlos como alimento para el ganado, fertilizante natural o proveedor de suelo mineral después de su quema, entre otros”, dijo.

Sin embargo, expresó que deben considerarse como materiales potencialmente valiosos que se pueden utilizar de materia prima para producir muchos productos de alto valor agregado, sean combustibles, compuestos y productos químicos, biocargas o biorrellenos para materiales compuestos.

Tomás Jesús Madera, ingeniero industrial en Química, con doctorado en Ciencias de Biología Marina con aplicación en los Materiales, afirmó que los RAI abarcan todos los desechos agrícolas, como son la paja, tallo, hojas, cáscara, fibras cortas y suaves (pelusa), semillas y pulpa, entre otras.

Tecnología verde

El investigador del CIAD planteó que los problemas ambientales y de sostenibilidad han enfatizado los alcances en una tecnología verde en el campo de la ciencia de los materiales a través del desarrollo de biocompuestos. “Éstos son totalmente biodegradable si combina fibras o rellenos naturales con resinas biodegradables; es decir, que para desarrollarlo y fabricarlo, debe cumplir con los aspectos de ser ecológico, totalmente biodegradable y sostenible”.

Enseguida, al señalar que “deben ser verde en todo sentido, ya que al final de su vida útil los componentes retornan o reincorporan al ciclo natural, hizo saber que la creciente contaminación causada por el uso de plásticos y las emisiones de gases durante la incineración de estos ha tenido una de las más altas prioridades en varios países, pero que la producción de materiales 100% biodegradables a partir de RAI en productos que sean sustitutos de derivados del petróleo, no es una solución económica.

“Una solución alternativa sería una combinación de matriz biodegradable (biopolímero o polímero sintético) y fuentes de RAI homogéneas y sostenibles”, indicó.

En su exposición destacó que la generación de subproductos o residuos agroindustriales en las diferentes etapas de los procesos productivos es actualmente una problemática a nivel mundial debido a que en la mayoría de los casos no son procesados o dispuestos adecuadamente, situación que contribuye al proceso de contaminación ambiental.

Los residuos agroindustriales, sostuvo, cuentan con un alto potencial para ser aprovechados en diferentes procesos que incluyen elaboración de nuevos productos, agregación de valor a productos originales y recuperación de condiciones ambientales alteradas.

“Estamos planteando alternativas para el aprovechamiento de los residuos agroindustriales enfocado dentro de la inmensa perspectiva que se tiene en el área de materiales compuestos, los que denominamos biocompuestos, los que se incorpora una matriz que puede ser de naturaleza sintética derivado del petróleo o de origen de recursos renovables naturales, con carácter biodegradables”, aseveró.

En lo relacionado con la producción de materiales con características ligeras en el peso, alta resistencia y durabilidad en algunos aspectos, dijo que sin duda le dará la perspectiva para aplicaciones ya se automotrices, aeronáuticas, materiales avanzados de minería, lo cual se observa con grandes avances en los países desarrollados.

Casos de éxito

“En México tenemos varios grupos trabajando en esta área, confiando en que las empresas/industria empiecen a enfocarse hacia la misión/visión de diversas instituciones y centros de investigación a nivel nacional que ya tienen trabajos desarrollados en ese sentido”, apuntó en su conferencia.

Citó casos de éxito en esta área, como lo que se observa en Europa, donde se tiene un proyecto en esa área con el apoyo del proyecto 2020, que recibió más de 1,000 millones de euros para desarrollar el uso de materiales para aeronaves.

Otro es el trabajo, añadió, que se realiza en Canadá, donde muchos de los residuos agroindustriales están siendo buscándole alguna aplicación y no sólo como relleno o carga, sino para la aplicación directa para fabricación de materiales y otros aprovechamientos, como los biocombustibles.

“Es necesario que haya inversión y al mismo tiempo que las industrias le entren a esta nueva perspectiva para el aprovechamiento del recurso que podrá tener un valor agregado en su aplicación”, concluyó tras también señalar que en ese proceso la parte académica y de investigación juega un papel determinante.


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