Hace más de una década Netflix comenzó no sólo un nuevo modelo de negocio, sino una nueva forma de consumir y disfrutar contenidos audiovisuales. Únicamente por una pequeña renta mensual se tiene acceso a millones de horas de contenido de series y películas. En aquel entonces, ex gigantes como el difunto Blockbuster rechazaron su participación en la jugada. Sin embargo, hoy muchos desean una rebanada del pastel, y hasta el cierre de la N roja.

OPCIONES ACORDES A TUS NECESIDADES


Así como en la fondita de la esquina, ahora hay servicios de streaming de mole, de rajas, y de milanesa con papas. Es decir, hay plataformas para quienes gustan de contenido variado, como en Netlfix. Hay para quienes desean explorar el cine de arte y no comercial como en Mubi, o aquellos que desean aprender más de cine viendo los clásicos que dan origen a la historia del séptimo arte: FilminLatino.

Obvia es la necesidad de tener más de una opción de acceso a contenido de series y cine. No sólo para evitar los monopolios, sino para conseguir por la vía legal las creaciones de directores y directoras, que muchas veces no consiguen los focos de las grandes compañías, o que han sido olvidados por la muchedumbre, que sólo consumen las mismas historias, pero revolcadas.

Porque no sería justo, ni feliz, un mundo donde sólo se tiene acceso legal a telenovelas de flores para milennials, y no a las clásicas obras de Charles Chaplin, o de Alfred Hitchcok, por ejemplo.

FACTURAS PARA LA GENERACIÓN Z

La generación Z, habrá nacido tarde para comprar terrenos a bajos precios, pero no para hacerse de un infinito catálogo audiovisual por menos de 300 pesos al mes. (Menor al costo de los servicios de cable tradicional).
Esos trescientos pesitos suenan a poco, pero como se dijo, no todo el contenido se encuentra en el mismo lugar. Es por ello que a lo largo de los años han surgido cientos de compañías que abren su propio servicio de streaming. Tales son los casos de Disney, Apple, Cinépolis, Amazon, y hasta parece que Walmart desea jugar sus cartas próximamente.

Por ello, que si se desea ver todo conforme a la ley, se tendrá que pagar dos, o hasta tres suscripciones al mes. A cambio de mirar todo a tiempo, en excelente calidad y con seguridad de no estar descargando ningún virus, por ver la película en un sitio de dudosa procedencia, que además anuncia a señoras casadas que quieren conocerte.

Lo anterior, sin contar aquellos servicios que manejan el pay for content (pago por contenido). Es decir, si sólo deseo ver una película del catálogo, pagaré únicamente por esa, (modelo de ClaroVideo, Casa Caníbal y Cinépolis KLIC). Lo que, claro, reduce el saldo de tu cuenta bancaria, pero aumenta tu altivez cinematográfica.

OPORTUNIDADES PARA NUEVOS TALENTOS

La variedad, más allá de lo negativo, ofrece beneficios. Ya que las empresas no sólo crean la plataforma, sino que invierten en contenidos originales. Que además de ser un gancho para potenciales clientes (Netflix lo hizo con Orange is The New Black y House of Cards, HBOGo con Game Of Thrones, etc.), expanden la bolsa de trabajo para todas las personas dedicadas al mundo de la producción audiovisual. Desde la persona que limpia el estudio, o que ofrece el catering, hasta el propio director de la película o serie.

Las posibilidades ahora son infinitas al tener plataformas que busquen ideas vanguardistas, talento joven, o veterano. Vease el caso de Alfonso Cuarón con Roma (2018) en Netflix (llevando hasta el Óscar su trabajo), o la reciente dupla entre Steven Spielberg y Apple TV+.

Basta con sólo saber vender la idea del proyecto, a las personas indicadas, para obtener esa oportunidad con la que millones sueñan. Que antes se conseguía comúnmente con una palanca, o dando lo más sagrado que uno tiene.


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