Tengo 30 años y me cuesta la vida, me han olvidado y olvidé también; lo peligroso aquí es mi propio olvido.
Soy esa mujer qué se olvidó de quién es y llora y teme aislada en su soledad por no poder lograrlo.

Soy esa mujer que cuando era niña, muy niña; conoció el asesinato. Soy esa mujer que fue obligada a vivir detalladamente el asesinato de su madre. Describir cada orificio fue más difícil que sobrevivir al propio. Soy esa mujer que violaron su integridad, corrompieron su vida, su familia.

Soy esa mujer qué volvió a sonreír, a creer y a amar.
Soy esa mujer que han golpeado, asesinado, violado y denigrado. Volví, no lo hice sola, si por mí.

A mis amores los he enterrado, desconectado, incinerado, despedido y sigo aquí... preguntándome, desconociéndome.
Soy esa mujer, la que baila lágrimas negras en playas desiertas.

Soy esa mujer, la que desdobla sus miedos y los lleva de la mano en el camino.

Soy esa mujer, la que besa sus dolores cada mañana y canta.

Soy esa mujer, la que escribe, la que llora, la que es intensa para todo... para vivir, para amar, para sufrir.
Soy esa mujer, todas; incluso la deprimida, nunca la cobarde.


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